A nueve años de su muerte, Arturo Uslar Pietri sigue vigente con su frase: “Sembrar el petróleo”


Arturo_Uslar_Pietri    Arturo Uslar Pietri nació en Caracas el 16 de mayo de 1906 y murió allí el 26 de febrero de 2001. Fue abogado, periodista, escritor, productor de televisión y político venezolano

Uslar Pietri es considerado uno de los intelectuales más importantes del siglo XX en Venezuela.

El 14 de julio de 1936 publicó en el diario Ahora un artículo titulado “Sembrar el petróleo“. En este artículo exponía la creciente dependencia de Venezuela del petróleo y propuso que había que salir de ese esquema.

Uslar Pietri declaró que había que utilizar el petróleo no para pagar más importaciones, sino para buscar nuevas fuentes de ingreso para el país y crear fuentes de producción que contribuyesen a un desarrollo sostenido.

En su artículo “El festín de Baltasar“, Uslar Pietri menciona el episodio bíblico del festín del rey Baltasar, cuando Daniel tiene que descifrar las palabras escritas en el muro del palacio. Uslar Pietri escribió:

Hasta que aquella mano misteriosa escribe en la pared la enigmática sentencia que anuncia la inevitable catástrofe y que empieza con la palabra “mene”. Una palabra que las gentes del lago de Maracaibo conocen bien y saben descifrar.

En efecto, la palabra “mene” significaba “petróleo” en la lengua de los indígenas de esa zona tan rica en yacimientos petrolíferos. Uslar escribió:

“Ya nuestros precios no son el resultado de la oferta y de la demanda en los mercados mundiales. El precio del café o el de la carne o el del maíz no suben en Venezuela porque el juego de las fuerzas económicas así lo determinen, sino porque los productores exigen el aumento y el Estado complaciente se los acuerda”.

Más adelante escribió:

“¿Hasta cuándo podrá durar este festín? Hasta que dure el auge de la explotación petrolera. El día en que ella disminuya o decaiga, si continuamos en las condiciones actuales, habrá sonado para Venezuela el momento de una de las más pavorosas catástrofes económicas y sociales”.

Su vida

Arturo Uslar Pietri nació en Caracas en una casa situada en la calle de Romualda a Manduca, número 102, el 16 de mayo de 1906. Fue hijo mayor del matrimonio entre el general Arturo Uslar Santamaría y de Helena Pietri Paúl. Entre sus antepasados se incluye a Johan Von Uslar, un alemán que luchó en la Batalla de Waterloo en 1815 y luego por la independencia de Venezuela. Uslar Pietri se crió en esa casa y en Maracay, (Aragua), lugar donde publicó algunos cuentos en revistas juveniles.

Su infancia y adolescencia estuvieron enmarcadas por la provincia venezolana: Los Teques, Maracay, Cagua. Desde 1915 conoció a un compañero que ejercería en él influjo importante y con quien habría de compartir el crecimiento intelectual: Carlos Eduardo Frías. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela de la capital venezolana.

Hay una incidencia particular que podría explicar en cierto modo la actitud de Arturo Uslar Pietri en sus días juveniles, con respecto a los acontecimientos políticos encabezados por los universitarios contra Juan Vicente Gómez. Su abuelo materno, el médico y general Juan Pietri, fue amigo personal del dictador. Estuvo entre quienes lo impulsaron a actuar contra Cipriano Castro, en 1908. Cuando Gómez asumió la Presidencia, el general Pietri formó parte del Consejo de Gobierno, primero como Ministro de Hacienda y luego como Vice-Presidente de la República, en el desempeño de cuya responsabilidad murió en 1911. Uslar era entonces un niño de 5 años; esos vínculos de familia y la condición militar de su padre debieron pesar sobre el joven que desde 1923 cursaba Ciencias Políticas en la Universidad Central. Su conducta en las acciones estudiantiles fue, pues, muy discreta, de modo particular en las protestas de 1928, cuando estaba apenas a un año de obtener su título de Abogado. En cambio, desde temprano se definió en él la vocación literaria. Como alumno de secundaria en el Colegio San José de Los Teques empezó a escribir primeras páginas. Ya en 1922 había publicado un texto, «La lucha» en Billiken. Sus colaboraciones se hicieron frecuentes también en El Universal y El Nuevo Diario.

uslar_2    Lector temprano de modernistas y simbolistas, Eugenio de Castro, Gómez Carrillo, Rémy de Gourmont, Darío, Lugones, Herrera y Reissig, Horacio Quiroga, Valle Inclán, su escritura inicial estuvo señalada por esas tendencias.

A partir de 1925 cambian las perspectivas: contactos intelectuales con otros jóvenes universitarios, nuevas fuentes de lectura; los realistas rusos: Andreiev, Gogol, en especial el libro común de aquellos estudiantes: Saschka Yegulev. Además la Revista de Occidente, editada en Madrid por Ortega y Gasset, y una especie de breviario para el aprendizaje de las nuevas estéticas: Literaturas europeas de vanguardia, de Guillermo de Torre (3).

Desde 1925 en adelante se incrementa la producción y publicación de textos. Fue abundante la escritura de poemas que sólo recogería en libro ya en plenitud de su carrera literaria: Manoa, (1972). Los primeros cuentos empiezan a difundirse por la misma época (4).

La vida de aquel escritor de 20 años estaba delimitada. Antes de que estallase la pequeña escaramuza intelectual contra válvula, Uslar había publicado un texto dramático reimpreso luego en la revista: «E ultreja» (5).

En 1927, un año antes de redactar el manifiesto editorial de válvula, había publicado un ensayo teórico sobre vanguardismo (6). El intelectual ostentaba familiaridad con principios de la filosofía de Spengler. Estrenaba prosa enérgica y el poder dialéctico de argumentación que no ha abandonado al ensayista. Cita a Góngora junto a Goya, Whitman, Mallarmé, Wilde, Lautréamont, Rimbaud, Marinetti, Cocteau, Picasso, Tzara, Huidobro. No le es ajena la inclinación hacia los problemas de la plástica, tan palpable en el conjunto de su obra. Lo más sorprendente es que aquel ensayo de juventud está escrito para refutar puntos de vista reticentes sobre las vanguardias, expuestos nada menos que por César Vallejo. Cobra relieve singular una cita extensa, si se piensa que fue esgrimida como argumento en aquellos días de agrio debate a lo largo de toda América:

Pero ha habido sin embargo hombres superficiales que han tomado la vanguardia como una excentricidad de artistas ociosos, como un aspecto de la antigua manía bohemia de epatar a los burgueses, localizándola como propia del grupo que por mayores facilidades de medio y ubicación ha podido vocearla más, colocados sobre esta falsa base han intentado gritar que las nuevas generaciones de América son plagiarias del arte moderno europeo. Uno de éstos es César Vallejo, sudamericano, quien enrostra a las gentes jóvenes del continente tamaña vaciedad. Bien se ve que no se ha tomado el trabajo de saber que pertenecemos a una cultura, en todo el ancho sentido que encierra el puñado de letras, y que un fenómeno de ella ha de arropar a todos los hombres que la constituyen con las necesidades de las fuerzas fisiológicas, sin que puedan decirse plagiarios los unos de los otros, pero sí con el derecho de llamar desertores o rezagados a los que no tienen el valor de colocarse en su momento histórico.

La vanguardia no es ni individual, ni nacional, es un fenómeno de nuestra cultura que cae sobre todos y que estamos en el deber de ponerle los hombros para que se apoye.

Así de maduramente razonaba quien apenas unas semanas después asumiría el papel de ductor ideológico-literario del famoso manifiesto con que se abría válvula. Pero más que en esta última página de combate, en el ensayo de 1927 existe y se exhibe un conocimiento preciso del acontecer literario hispanoamericano por parte de Uslar Pietri.

Su idea de “sembrar el petróleo” como fuente de ingreso de Venezuela fue expuesto por el escritor en numerosas ocasiones, exponiendo sus razones de la utilización racional de dicha fuente energética.

Con la fruición de penetrar la raíz misma de su instrumento expresivo, el intelectual de 24 años emprende la redacción de Las lanzas coloradas. Un modo de ir a los orígenes de la conciencia nacional en agraz, en el período emancipador, sin caer en los esquemas de la novela histórica galdosiana.

Nuestro parecer es que en las tres novelas nombradas -¡Ecué-Yamba-O!, Las lanzas coloradas y El Señor Presidente- se estaba operando una verdadera transformación en la narrativa hispanoamericana de los 30. De ellas, la primera en ser editada fue la de Uslar Pietri; la de más tardía aparición, El Señor Presidente. En las tres se hallan delineados los rasgos que posteriormente se darían en llamar «realismo mágico», término introducido en la teoría literaria hispanoamericana por el mismo Uslar Pietri. Los tres autores, asiduos partícipes en las tertulias del surrealismo francés, procuraban alejarse de aquellos códigos, sin desconocer sus aportes, más bien estudiaban sus postulados para proyectarlos sobre la realidad artística de Hispanoamérica. Con los años, Alejo Carpentier hablará de «lo real maravilloso americano», como nivel diferencial del maravilloso surrealista (11). Y Uslar, parafraseando la expresión aplicada por Franz Roh al campo de las artes plásticas de los años 20, pondrá a circular el concepto de «realismo mágico» (12).

Vida política durante la democracia

 

En 1958 es electo Senador Independiente. Llegó a constituir la inteligencia parlamentaria llamada a la toma de grandes decisiones. Es la década de los 60, de turbulencia política inusitada.

En efecto, entre 1959 y 1964, durante el ejercicio presidencial de Rómulo Betancourt, Venezuela vive una de sus más tremendas crisis político-sociales.

La división de Acción Democrática y la aparición del Movimiento de Izquierda Revolucionaria como desprendimiento de aquella organización en el poder, señalan una tormenta política inminente.

En 1961, el Partido Comunista de Venezuela emite, a través de su Secretario General, Jesús Faría, la tesis de que hay que prepararse para la toma del poder por cualquier vía, sin descartar la lucha armada.

La Revolución cubana ilumina esperanzas revolucionarias con su ejemplo insoslayable. Se veía entonces la vía armada como salida para solucionar los problemas sociales y económicos, la dependencia económica y política, vigentes a lo largo de todo el siglo.

La respuesta oficial del partido de gobierno fue la persecución y las provocaciones contra los grupos de izquierda. Aquello generó una cadena de convulsos movimientos que culminaron con el allanamiento de inmunidad parlamentaria ejercida contra los líderes del Partido Comunista y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Las guerrillas proliferaron en la ciudad y el campo. Dos levantamientos armados de carácter militar tuvieron como escenario las ciudades de Carúpano y Puerto Cabello.

En 1963, dentro de un clima de gran agitación, el país se preparaba para una nueva contienda electoral. Las coaliciones de partidos y los frentes originan numerosas fórmulas. El nombre de Arturo Uslar Pietri, respaldado por su enorme prestigio intelectual y por su irreductible oposición contra Acción Democrática participará en la campaña como candidato a la Presidencia de la República.

Inicialmente se le consideró como el más llamado a constituir una candidatura de unidad nacional. Ramón J. Velásquez refiere así aquella circunstancia:

Además de su nombre como literato y humanista, había sido la principal figura política en el gobierno de Medina Angarita. (…) Además había sido el primer político que utilizó la televisión como medio para llegar al gran público con el sistema semanal de charlas sobre los grandes personajes del mundo. Y era un vocero del más duro e intransigente antiacciondemocratismo.

En 1931, publicó su primera novela Las lanzas coloradas, relato histórico situado durante la independencia de Venezuela. La obra fue muy bien acogida y supuso el comienzo de una fructífera carrera literaria.

En 1936, Uslar Pietri se volvió muy activo en el debate político con la muerte del dictador Juan Vicente Gómez. En 1939, con 33 años, se casó con Isabel Braun Kerdel, con la que tuvo dos hijos: Arturo y Federico Uslar Braun (ambos fallecidos). Ese mismo año, se convirtió en Ministro de Educación. Fundó el Partido Democrático Venezolano y fue diputado del Congreso a partir de 1944. En 1945 fue nombrado Ministro de Relaciones Interiores por el presidente Isaías Medina Angarita.

El golpe de Estado del 18 de octubre de 1945 lo obligó a abandonar el país y mudarse a Nueva York. Durante su permanencia en Nueva York dio clases en la Universidad de Columbia. Cinco años después volvió a Venezuela. Entre 1950 y 1958 trabajó en la agencia de publicidad ARS y como profesor de literatura en la Universidad Central de Venezuela. Fue electo en 1958 senador por el Distrito Federal en las listas de Unión Republicana Democrática. En 1963, fue candidato por el partido Frente Democrático Nacional para la presidencia de Venezuela, pero fue derrotado por Raúl Leoni. Después de su derrota, siguió activo como senador pero se fue distanciando poco a poco de la vida política.

Se convirtió en director del diario El Nacional desde 1969 hasta 1974, año en que se trasladó a París como embajador venezolano para la Unesco. Cuando volvió en 1979, se concentró en trabajar en sus escritos y en la educación, dejando la política activa.

Uslar Pietri fue una figura muy familiar de la televisión debido al programa televisivo semanal llamado Valores humanos, enfocado en la Historia y las Artes que comenzó a emitirse en 1953.

La muerte sorprendió a Uslar Pietri en su casa, ubicada en el sector de La Florida, Caracas, el 26 de febrero del año 2001 a los 94 años de edad. Lúcido hasta el último momento de su vida, Uslar Pietri no perdió oportunidad de hacer sentir su peso intelectual a la hora de alertar sobre el rumbo que llevaba su país.

Uslar Pietri escribió durante toda su vida sobre el desarrollo político de su país. Desde las páginas de los diarios nacionales fue un duro crítico, en especial desde su conocida columna El Pizarrón (del periódico El Nacional), la cual dejó de escribir en 1998. pizarron

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