EFRAÍN RINCÓN: En tiempos de incertidumbre, prudencia y racionalidad

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La incertidumbre es la palabra clave que caracteriza el escenario actual de Venezuela. Nadie en su sano juicio puede predecir lo aquí pasará en los próximos días o meses. ¿Qué va a pasar? Es la pregunta que nos hacemos millones de venezolanos frente a esta crisis colosal que pareciera no terminar nunca. Para un sector de la oposición venezolana, el 10 de enero se constituye en la fecha definitiva del cambio político del país; para otro sector, más prudente y racional, esa fecha es el inicio de un proceso que puede facilitar la construcción del túnel que nos permita ver la luz al final, a través de una transición producto de una negociación política llevada a cabo con inteligencia, racionalidad y pensando en la mayor suma de bienestar para el pueblo venezolano.

No sólo es comprensible que los venezolanos anhelemos una salida a esta espantosa crisis generalizada, sino que es urgente y necesario. Pero debemos tener en cuenta que la política no es mágica ni funciona con impulsos que a la postre aumentan la decepción y la desesperanza de los ciudadanos. En consecuencia, resulta pertinente hacer una reflexión serena y objetiva a fin de visualizar los errores cometidos para no volvernos a equivocar, y analizar las actuales condiciones favorables y desfavorables para tomar decisiones viables que rindan los resultados esperados por la inmensa mayoría de los venezolanos.

Frente a la incertidumbre que aniquila cualquier vestigio de optimismo, es oportuno retomar una dosis de confianza a la luz de los acontecimientos recientes con la juramentación de la nueva directiva de la Asamblea Nacional, presidida por el diputado Juan Guaidó. En su discurso inaugural, Guaidó expresó “…tenemos una deuda pendiente con los venezolanos, porque generamos expectativas, y por omisiones o errores, no estuvimos a la altura requerida”. Reconocer los errores y renovar un compromiso “consciente del riesgo y de la tarea que nos toca”, es un buen inicio en circunstancias donde la irresponsabilidad de los políticos se ha convertido en lugar común. Si algo estamos exigiendo los venezolanos es que la dirigencia opositora nos hable claro y que con hidalguía admita los errores cometidos. Esto sin duda es un gesto de humildad frente a la arrogancia y la inmadurez que ha fragmentado las bases de la unidad de la oposición.

Por otra parte, Guaidó hizo referencia a la racionalidad política, ausente últimamente en la búsqueda de opciones que permitan resolver la crisis inédita que atravesamos los venezolanos. En tal sentido, el presidente de la AN manifestó que “la solución pasa por un camino muy claro: que cese la usurpación que se dará luego del 10 de Enero, convocar las condiciones para un gobierno de transición y con el respaldo del pueblo y de las fuerzas armadas, logremos elecciones libres”. No habló Guaidó de la vacante presidencial sino de la usurpación del poder que conlleva directamente a una dictadura, la cual puede vencerse a través de un gobierno de transición y de elecciones libres para rescatar a la República y al orden constitucional ultrajado por el régimen. Ambas opciones requieren de una negociación política con los factores de poder en búsqueda de las condiciones que reúnan el mayor consenso posible para iniciar el camino del cambio en Venezuela. No se trata, entonces, de insistir en lo que la gente quiere y desea escuchar, sino más bien en luchar con tenacidad en lo que racionalmente podamos hacer dentro de una unidad nacional, más allá de las fronteras de los partidos políticos y de los opinadores de oficio. Trabajar en una negociación transparente, perdurable en el tiempo, sin entreguismo y que respete los supremos intereses del país, es un reto mayúsculo para la nueva directiva de la AN.

Otro aspecto que debemos destacar son los esfuerzos para tratar de recomponer la unidad perdida, o cuando menos impedir la disolución definitiva de la oposición, al respetarse los acuerdos para la selección de la nueva directiva del Parlamento. No me cansaré de afirmar que sin la unidad de los actores democráticos del país, incluyendo al chavismo disidente, no será posible construir el escenario idóneo para impulsar el cambio de rumbo del país, salvo que se den situaciones al margen de una negociación política, las cuales pudieran traernos más dificultades que las que vivimos en la actualidad. No olvidemos nunca que esta desgracia se la debemos al apoyo mayoritario hacia un falso mesías que inició su vida política con la pretensión de romper el orden constitucional de la República.

Los esfuerzos para materializar el cambio político en el corto y mediano plazo, deben priorizar la perdurabilidad de la República, sustentada exclusivamente en la Constitución y en un gobierno probo, capaz e incluyente que garantice la gobernabilidad del país, ingredientes fundamentales para instaurar un proceso de estabilidad política y un orden social que impida que volvamos a caer en el vacío.

Desde esta columna les deseo el mayor de los éxitos a la nueva directiva de la Asamblea Nacional, tomando prestadas las palabras del diputado Guaidó “vamos hacia un rumbo histórico por la lucha de una mejor Venezuela y esto no es falso optimismo… porque cuando Venezuela necesitó libertadores, los parió”.

@EfrainRincon17|Profesor Titular Emeritus de LUZ

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