Las Redes Sociales como válvula de escape Psicosocial mediante potes de humo digitales

Si bien las redes sociales no son nuevas, prácticamente han ido evolucionando a la par que Venezuela atraviesa la peor crisis política, social, cultural, económica y hasta ambiental de su historia; crisis de la cual no nos imaginamos ni calcular las pérdidas humanas y materiales, y el tiempo que le tomará a la nación restablecerse desde las cenizas, pero antes de ello debe salir del pozo séptico mal llamado socialismo del siglo xxi (o del xv?).

 

El tema que nos ocupa el día de hoy es el de la redes sociales que utilizan los venezolanos, para expresar su descontento con las políticas gubernamentales que han dado al traste con lo que gobiernos democráticos anteriores les costó mucho construir durante cuarenta año. Sí, es la realidad, los famosos cuarenta años de la «cuarta» como la han tildado los «hombres nuevos de la patria nueva» fueron los que construyeron la infraestructura de servicios, escuelas, hospitales, carreteras, etc.. que todavía existen y seguimos usando, ya que los actuales no han sembrado una piedra, porque hasta la piedra se la han «desaparecido».

 

En Venezuela de las redes sociales existente se utiliza más el Twitter, por su inmediatez, sencillez de uso, y accesibilidad en conexiones más lentas, recordemos que Twitter puede ser hasta usado vía mensajes de texto y que Venezuela tiene el peor internet del continente y no precisamente por las famosas sanciones que los EEUU han impuesto a individuos. Simplemente tenemos el peor internet porque así lo ha querido el gobierno y punto.

 

Llegando a este punto, se han preguntado ¿por qué el gobierno no bloquea twitter? , si desde esa plataforma se lanzan tantos improperios, ataques, etc.. Según el gobierno…

 

Esto es un tema que debe tomarse en cuenta hasta desde un punto de vista psicológico.. debido a que la situación de las protestas en Venezuela ha ido mermando hasta el punto que ya solo son cuatro gatos que a través de cuentas twitter se desahogan volcando en los ya más de 140 caracteres sus ideas contrarias al régimen, y no decimos que no está mal hacer oposición. Simplemente, cuando vemos alguna frase vuelta tendencia, puede asegurar que no más de 1000 usuarios y eso es mucho, vuelven tendencia esa frase, y estamos hablando de cuentas no certificadas, cuando se trata de cuentas validadas, pueden ser hasta 2 tuits que hacen tendencia un hashtag.

 

Luego, si vamos a cifras de 30 millones de venezolanos solo 1000 hablan de un tema tendencia, quiere decir que la influencia de dicha red social es el grueso de la población no incide prácticamente en nada.

 

Al final de la jornada diaria esos cuatro gatos que quedan peleándose una botella vacía como los borrachos, lanzándose improperios unos a otros, que si Nacho es madurista, que si Patricia Poleo ataca a unos y a otros no, que si Angie Pérez, etc.. Causan tan poca influencia en la sociedad real, la de la calle, la de a pie, la que paga en los supermercados cada vez más por menos cosas.. que simplemente los han dejado que se desahoguen de lunes a viernes porque ya saben que llegado el Viernes se apagan las críticas al régimen y se encienden los hashtag deportivos, rumberos, etc.

Quedará para las generaciones futuras el estudio de este tipo de instrumento que los usuarios creen de reivindicación y termina siendo de sometimiento, al servir como una válvula de escape de las criticas de opositores al regimen y de generación de potes de humo totalmente disonantes de la realidad del venezolano.

Al final del día las redes sociales se han convertido en un instrumento de control social y de generación de falsas expectativas para los soñadores.

Redacción NotiActual

Loading...

Las Redes Sociales como válvula de escape Psicosocial mediante potes de humo digitales ha sido Publicado en la(s) categoría(s):
Opinión

Sigue leyendo con estos contenidos relacionados:

José Antonio Gil Yepes: «73 por ciento de los venezolanos ve reducida su capacidad de compra ante aumento salarial”
Carlos Ramírez López: Mataron al Banco Central de Venezuela
Marianella Salazar: Una larga oscurana
Carlos Blanco: Del inmediatismo y el secreto
Armando Martini Pietri: No por mucho colgarse, se vuela de nuevo