23 de enero de 1958: El inicio de una era


c2     La mayoría de los días del calendario pasan desapercibidos, como una gota más en el mar del tiempo; pero otros quedan inmortalizados al fracturar la historia para siempre. Es simplemente imposible tratar de analizar el panorama político actual, sin comprender los hechos acontecidos el 23 de enero de 1958, el mítico día que puso punto final a una dictadura con puño de acero; y que dio a luz a lo que hoy conocemos como la era de la democracia.

La historia de Venezuela en el siglo XX está dividida entre antes y después de Pérez Jiménez, un hombre que en 1.849 días de gobierno, tanto para bien como para mal, fue capaz de dejar una huella indeleble en la pequeña Venecia. Su legado perdura tanto en la memoria de aquellos que murieron o fueron torturados por el régimen, como en las colosales construcciones de concreto armado.

Muchos analistas incluso se atreven a señalar que la asunción de Hugo Chávez en el poder es producto del anhelo de buena parte de la población de volver a aquellos tiempos de majestuosas obras y suntuosa prosperidad.

Pero qué sucedió aquel día, cómo puede la caída de un solo hombre, tener tantos significados diferentes para todo un pueblo.

La debacle de Pérez Jiménez se empezó a gestar desde el miércoles  2 de diciembre de 1957, cuando se cumplieron exactamente 5 años del golpe de estado que le permitió llegar al poder. El general pretendió a través de un plebiscito prolongar su estadía en el gobierno, con un aspecto de legitimidad.

Este hecho generó descontento en el seno de las Fuerzas Armadas, en el que poco a poco se fue debilitando la influencia del comandante general. Finalmente el 1 de enero del 58, Venezuela recibe el año nuevo con el levantamiento de la Fuerza Aérea, cuyos aviones surcaron los cielos de Caracas y Maracay.

 

El ensordecedor sonido del vuelo rasante de los caza “Vampiro”, los primeros aviones de turbina de Venezuela, estremeció toda la ciudad y ocasionó temor en la población y en el propio Pérez Jiménez, que veía como sus días en Miraflores estaban cerca a terminar. La intentona de golpe fracasó, pero marcó el inicio del fin; la crónica de una muerte anunciada.

En un intentó desesperado por mantener el poder, Pérez realizó dos cambios consecutivos en el gabinete, esperando así apaciguar el descontento entre los oficiales de alto y mediano mando del Ejército Nacional, y entre los propios miembros del gobierno, pero ya era demasiado tarde.

La alianza política de la Junta Cívico-Militar que luego tomaría el poder, iba adquiriendo forma y solidez, mientras se desmoronaba el control del primer mandatario sobre la nación.

La salida del país de los temidos  Laureano Vallenilla Lanz, ministro hasta entonces del Interior, y Pedro Estrada, jefe de la policía política, la funesta Seguridad Nacional; las dos personas de mayor confianza de Pérez, conocidos por la brutalidad con la que torturaban a los opositores del régimen, ayudó a acelerar el proceso de deterioro.

El Colegio de Ingenieros, la Asociación Venezolana de Periodistas, federaciones obreras, sectores empresariales, grupos estudiantiles organizados, y diversas instituciones empezaron a publicar comunicados y manifiestos en contra del llamado “dictador”. Unos meses antes una acción tan arriesgada como esa, hubiera ocacionado la inmediata ejecución de los firmantes.

En la madrugada del jueves 23 de enero, pese a que aun contaba con el respaldo de un importante sector de las Fuerzas Armadas, Pérez Jiménez abandona el Palacio de Miraflores y se traslada al aeropuerto de La Carlota, donde abordó el avión Douglas C-54 Skymaster, mejor conocido por toda la población venezolana como “La Vaca Sagrada”, con rumbo a República Dominicana.

 

Al conocerse la noticia del derrocamiento, el pueblo se lanzó a la calle, saqueando las casas de los adeptos al régimen; atacando la sede de la Seguridad Nacional y linchando a algunos funcionarios. Asimismo, destruyeron la sede y los equipos del periódico oficialista El Heraldo.

El Palacio de Miraflores se convirtió en el sitio de reunión de los sublevados y de innumerables dirigentes políticos y personalidades, quienes procedieron a nombrar una Junta de Gobierno Provisional. La Junta la constituyeron el contralmirante Wolfgang Larrazábal como presidente y los coroneles Carlos Luis Araque, Pedro José Quevedo, Roberto Casanova y Abel Romero Villate.

Al amanecer del día jueves 23, los venezolanos celebraban la caída de Pérez Jiménez, a la vez que protestaban por la presencia en la Junta de Gobierno de Casanova y Romero Villate, reconocidos miembros del perezjimenismo; los cuales finalmente fueron obligados a renunciar y quedaron reemplazados el día 24 de enero por los empresarios Eugenio Mendoza y Blas Lamberti.

Con el objeto de facilitar el trabajo de la Junta de Gobierno y restablecer la democracia en Venezuela, se designó también un gabinete provisional compuesto por juristas, empresarios y ejecutivos, reservándose a un militar, el coronel Jesús María Castro León, el ministerio de la Defensa. Posteriormente, la Junta de Gobierno convoca a elecciones para diciembre de ese mismo año; se liberan a los presos políticos en todo el país, se amplía la Junta Patriótica con representantes de sectores independientes, ratificándose en la presidencia de la misma al periodista Fabricio Ojeda; se abre el proceso de castigo a los personeros del gobierno Perezjimenista y regresan los exiliados.

Ese día definitivamente marcó el inició una nueva etapa en la historia contemporánea de Venezuela, en la que nunca se volvería a los tiempos de tortura y opresión, y en la que sería el propio pueblo, acudiendo de forma masiva a las urnas de votación, el que escogerían los destinos y el rumbo del país.

El 23 de enero de 1958 fue el resultado de un serie de acontecimientos previos en el país que involucraron el desenlace de una crisis militar y una inconformidad de varias instituciones públicas del país. La prensa, la primera de las aniquiladas por la dictadura, mostró ese día el quiebre de años de silencio por un régimen que censuraba todo lo que estuviera en su contra. Fueron los titulares los que reflejaron una nueva era de democracia.

En Venezuela, la primera víctima de la dictadura es la prensa. Luego de años bajo suspensiones temporales y censuras, fue en enero de 1958 cuando la prensa nacional no pudo rechazar la oportunidad de reseñar la insurgencia militar. El 1 de enero de todos los medios publicaron que se había iniciado el camino hacia la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Los pensamientos ahogados encontraron finalmente su libertad. Frases como “Pérez Jiménez perdió el control (…) sudaba a chorros” y “Se celebró jubilosamente en el país la liberación de Venezuela” tomaron los principales titulares de la prensa nacional e internacional a principios de ese año.

El 1 de enero de todos los medios publicaron que se había iniciado el camino hacia la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez

El 1 de enero de 1958 varios aviones militares sobrevolaron la Gran Caracas. Una insurreción militar se había alzado en contra del Gobierno. Los protagonistas fueron miembros de la Fuerza Aérea. El presidente por primera vez tomó la palabra en cadena nacional a las 8:45 de la noche para informar que todo estaba controlado. Luego de esto, el diario El Nacional, el día 11 de enero reseñó “La Junta Patriótica está en marcha”, como titular a una entrevista a “El Catire”, Fabricio Ojeda, presidente de La “Junta Patriótica”. Se leía en su contenido que la oposición al Gobierno tomaba forma desde ese evento frustrado de las fuerzas armadas. “Pérez Jiménez solo cuenta con un grupo de allegados. Esto es evidente. Lo que hemos vivido estos días es un síntoma de cómo andan las cosas en el Palacio. La dictadura ha sido herida de muerte. Nada ni nadie podrá salvarla”, declaró Ojeda en la entrevista publicada.

Sin embargo, aún se leían artículos complacientes sobre el hecho. No hay que dejar atrás las sanciones temporales que sufrieron diarios como El Nacional y la eliminación de los periódicos de los partidos Acción Democrática (El País), Copei (“El Gráfico”) y otros partidos comunistas (“Tribuna Popular”). Un ejemplo de estos fue la reseña de lo que pasó el 1 de enero en la revista Momento, “El general Marcos Pérez Jiménez se dirigió a los venezolanos de manera clara y enfática para decir que los sublevados de Maracay estaban dando muestras de desorden (…) El retorno a la normalidad repercutió esa misma tarde”.

23 de Enero de 1958: “Derrocada la tiranía”

Una lectura sorpresiva pero esperada, era la que tenían los ciudadanos ese día cuando se encontraban con el periódico en sus manos. Una Junta Patriótica tomaba las riendas de un país que parecía no creer lo sucedido. El pueblo celebraba el fin de una época de censura y persecución. Se leía en el Diario Panorama, “Cayó Pérez Jiménez. El dictador huyó al extranjero.Nuevo Gobierno se formará en Caracas”.

El malestar económico, político y social se sentía sobre todo el territorio. La Iglesia, los partidos, los estudiantes, todos se movilizaron desde días previos para lograr el objetivo. A partir del 1 de enero el Gobierno se descompone, se acelera el descontento popular, se promueven los pronunciamientos de los diferentes sectores de la vida del país. En la primera edición del diario diario El Universal de ese día se reseñó “Depuesto el régimen de Marcos Pérez Jiménez”.

Varios periódicos como El Nacional y Panorama sacaron ediciones extras durante ese día por la cantidad de información

Varios periódicos como El Nacional y Panoramasacaron ediciones extras durante ese día por la cantidad de información que se generó. A medida que se fueron revelando los nombres de los implicados se pudo apreciar cuán extendido y profundo era el malestar entre los oficiales de las tres fuerzas. Últimas Noticias tituló “Liquidada la tiranía. Constituida una Junta Militar”.

A pesar de sus aliados con uniforme militar, Pérez Jiménez decide abandonar el Palacio de Miraflores en la madrugada del 23 de enero y se traslada al aeropuerto de La Carlota para tomar el avión que lo conduciría a la República Dominicana. Al conocerse la noticia del derrocamiento, el pueblo se lanzó a la calle, saqueando las casas de los adeptos al régimen; incluso se llegó a destruir la sede de uno de los periódicos oficiales “El Heraldo”. “Huyó Pérez Jiménez. 18 horas de júbilo frenéticas en Caracas por la caída del dictador”, era otro de los titulares de El Nacional en este día.

La Junta Patriótica se instaló al mando de Wolfang Larrazábal y los coroneles Carlos Luis Araque, Pedro José Quevedo, Roberto Casanova y Abel Romero Villate. “La Junta Militar asumió el poder. El pueblo pide: Libertad de los presos políticos, regresos de exiliados, absoluta libertad de prensa“, continuaban reseñando los diarios. Un titular impensable para los que desde la cárcel pagaban por hacer prensa contra el gobierno.

Un día histórico para el país y para la prensa. Sin embargo los cambios no llegaron de inmediato, varios golpes contra la Junta Militar tomaron protagonismo durante todo el año y no fue sino hasta finales de 1958 cuando había cierta estabilidad política. Sin embargo, hubo una resurrección de los medios de la comunicación. Una herramienta vital para la democracia, necesaria para los que gobiernan y para los que no. Una huella en la historia para los que aún recuerdan ese 23 de enero como la unión de fuerzas cívicas y militares para rescatar el sistema democrático del país.

 




Categoria(s) del contenido: Última Hora


Comparte en tus redes sociales:

Síguenos en nuestras redes sociales:


Te recomendamos leer los siguientes contenidos relacionados:

Hoy 23 de enero oposición en el Zulia marcha dividida hasta el CNE


Oficialistas y opositores marchan este 23 de enero en Caracas


Ongs se pronuncian sobre el 23E y la marcha:LA LUCHA ES POR MÁS DEMOCRACIA


Colectivos aterrorizaron el 23 de enero con ráfagas de disparos toda la noche


El bloque fantasma del 23 de Enero


Sigue leyendo los temas más populares: