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Cazabombarderos atacaron por segunda noche ciudad de Raqa en Siria


Francia hizo una petición sin precedentes el martes a pedir a sus socios de la Unión Europea que apoyen sus operaciones militares contra el grupo Estado Islámico, al tiempo que realizaba nuevos ataques aéreos contra el bastión sirio de los milicianos unos días después de que al menos 129 personas murieran en atentados en París vinculados con el grupo extremista.
Francia acudió a un artículo nunca utilizado del Tratado de Lisboa, que obliga a los 28 miembros de la UE a prestar «ayuda y asistencia por todos los medios a su alcance» a un estado miembro que sea «víctima de una agresión armada en su territorio».
Los socios europeos podrían ayudar «participando en las operaciones de Francia en Siria o Irak o compartiendo la carga de prestar apoyo a Francia en otras operaciones», indicó el ministro galo de Defensa, Jean-Yves Le Drian.

Cazabombarderos atacaron por segunda noche la ciudad de Raqa (norte), feudo del EI, donde, según las autoridades, destruyeron un centro de comando y un campo de entrenamiento.
Las operaciones se intensificarán con la llegada a la zona del portaaviones francés «Charles de Gaulle», que zarpará el jueves hacia Siria y Líbano, con 26 cazas a bordo, lo que «triplicará» la capacidad de acción.
 
El coronel Gilles Jaron, portavoz militar galo, dijo que los ataques del martes por la mañana destruyeron un puesto de mando y un campo de entrenamiento. El presidente francés, François Hollande, ha prometido forjar una coalición capaz de derrota a los yihadistas en casa y en el extranjero.
Los atentados del viernes en París, reivindicados por el grupo EI, han aunado la campaña internacional para hacer frente a los milicianos.
Entre las víctimas había al menos 19 nacionalidades, indicó Hollande, y la comunidad internacional, liderada por Estados Unidos y Rusia, debe superar sus arraigadas diferencias sobre Siria para destruir al grupo EI en su territorio.
El secretario de Estados Unidos, John Kerry, viajó a Francia como gesto de solidaridad y se reunió el martes con Hollande y el ministro de Exteriores, Laurent Fabius.
De pie junto a Hollande en el palacio del Eliseo, Kerry dijo que la matanza del viernes en la capital francesa, junto con los recientes ataques en Egipto, Líbano y Turquía, dejaron claro que debe aumentarse la presión para combatir a los extremistas islámicos.
«Tenemos que aumentar nuestros esfuerzos para golpearles en su núcleo, donde planean estas cosas, y también obviamente hacer más en las fronteras en términos de movimiento de personas», dijo Kerry.
El diplomático había dicho antes al personal de la embajada estadounidense que los atentados del viernes fueron un ataque contra la civilización y la decencia.
«Esto es simplemente terror en crudo», dijo, prometiendo que la campaña contra el grupo EI. «Pondremos fin a la lacra de Daesh», dijo empleando el acrónimo en árabe del grupo.
Al dirigirse el lunes a legisladores franceses después de que el país guardara un minuto de silencio en memoria de los muertos y los 350 heridos, Hollande dijo que «los actos de guerra del viernes fueron decididos y planeados en Siria».
«Fueron organizados en Bélgica y perpetrados en nuestro suelo con la complicidad de franceses con un objetivo específico: sembrar el temor y dividirnos», dijo Hollande al Parlamento en una poco habitual sesión plenaria en el palacio de Versalles.
«Siria se ha convertido en la fábrica más grande de terrorismo que haya conocido el mundo, y la comunidad internacional continúa aún demasiado dividida y desarticulada», agregó.
Las agencias de inteligencia de Francia y otros países occidentales afrontan el desafío urgente de rastrear a los sobrevivientes de las tres unidades de Estado Islámico que causaron un derramamiento de sangre sin precedentes en Francia y, quizás lo más importante, atacar a los comandantes de esa organización que se encuentran a gran distancia en las regiones de Siria que controla el grupo EI.
Un funcionario francés de seguridad dijo que autoridades de inteligencia antiterroristas identificaron a Abdelhamid Abaoud, un belga de origen marroquí, como el principal orquestador de los ataques del viernes 13 en un concierto de rock, un partido de fútbol y lugares concurridos en uno de los distritos más de moda en París.
El funcionario citó conversaciones de miembros de EI en las que Abbaoud habría recomendado un concierto como un objetivo ideal para causar un gran número de víctimas, así como comunicaciones electrónicas entre Abbaoud y uno de los atacantes que se inmoló. El funcionario solicitó anonimato por lo sensible de la investigación.
Abbaoud llamó la atención pública el año pasado cuando en un video de propaganda del EI hizo alarde del orgullo que sentía por haber apilado cadáveres de enemigos «infieles» en un remolque. Las agencias antiterroristas lo vincularon anteriormente con diversos planes de ataque abortados este año en Bélgica y Francia, incluido uno en un tren que fue evitado por pasajeros estadounidenses que sometieron al asaltante armado.
El ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, dijo que la policía había realizado 128 registros durante la noche, y admitió que «la mayoría de los que participaban en este ataque eran desconocidos para nuestros servicios».
La policía incautó un fusil de asalto Kalazhnikov, tres pistolas automáticas y un chaleco antibalas a un supuesto vendedor de armas que simpatiza con los yihadistas, así como un lanzacohetes y otros equipos militares que estaba en la casa de los padres de esa persona.
Pero la policía todavía no ha anunciado la captura de ninguna persona acusada de tener relación directa con la matanza del viernes. Siete agresores murieron —seis tras inmolarse con cinturones de explosivos y un séptimo por disparos de la policía_, pero funcionarios de inteligencia iraquíes dijeron a Associated Press que sus fuentes indicaban que 19 personas habían participado en el ataque y otros cinco prestaron apoyo logístico directo.



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