COLLARES Y PULSERAS AL MAYOR

Cómo aprovechar el tiempo verdaderamente


     Las prisas, la aceleración constante y los estilos de vida cada vez más vertiginosos son elementos comunes que vertebran la sociedad actual. Esta situación provoca una sensación de falta de tiempo para estar con la familia, los amigos, disfrutar del ocio o realizar el mayor número posible de tareas en el trabajo. Asumir como normal un frenético ritmo vital incide negativamente sobre la calidad de vida y pone en riesgo el adecuado desarrollo físico, emocional e intelectual.

La correcta gestión del tiempo, racionalizando los horarios y sacando el máximo rendimiento a cada momento se convierte en una máxima para mejorar el nivel de vida y la satisfacción personal para alcanzar la felicidad.

Estos tips, de la página elconfidencial.com, te darán una pista de cómo aprovechar verdaderamente el tiempo.

1- Realizar tarea por tarea

Intentar hacer todo a la vez no funciona. Para mejorar la calidad laboral es recomendable apuntar todas las tareas para vaciar la mente de estrés. Se debe alcanzar la mayor concentración posible en cada tarea por separado, abordándolas de principio a fin y tachándolas una vez que se hayan realizado. Si se hace así se ganará en perspectiva y en control del tiempo.

2- Protegerse del mail y del móvil

Es importante planificar espacios temporales en los que se cierra el correo electrónico y se apaga el móvil para realizar el trabajo con concentración y serenidad. Mirar cada cinco minutos si entra algún mensaje en el buzón sólo sirve para aumentar la distracción y la tensión. Para gestionar bien el día a día en el trabajo hay que saber organizar las agendas y eliminar las reuniones, actos o viajes que sean prescindibles.

3- Distribuir el tiempo por bloques

El día tiene 24 horas y se deben distribuir en tres grandes bloques: trabajo, ocio y sueño. Lo ideal, y a lo que se debe tender en la medida de lo posible, es a dedicar ocho horas a cada uno de estos bloques.

4- Adelantar las comidas y dar más importancia al desayuno

Respecto a la alimentación, es aconsejable seguir el dicho de “desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo”. Un desayuno fuerte favorece el rendimiento laboral y escolar. El almuerzo ha de ser más breve y menos copioso; y cenar antes de lo habitual –para la cultura española– y de forma ligera facilita la digestión.

5- Reducir la pausa para el café

El descanso para el café y los almuerzos de dos horas acaban descompensando la carga de trabajo entre los compañeros. Lo ideal sería un solo descanso para comer, de una media hora y tomar el café en el mismo puesto de trabajo para aumentar la productividad y no alargar las jornadas. En muchas ocasiones, el café se convierte en un ritual negativo que implica una pérdida de tiempo y de concentración en las tareas que se estaban realizando.

6- Fomentar la puntualidad y no ‘robar’ tiempo innecesario a los demás

Evitar la convocatoria de reuniones que sean prescindibles y, cuando sean de verdad necesarias, no prolongarlas sin motivo. La puntualidad debe ser una máxima en todos los ámbitos, tanto en reuniones de trabajo como en entrevistas o citas.

7- Preparar las reuniones y fijar una hora de finalización

Las reuniones deben ser más cortas e involucrar a menos personas; celebrarse por la mañana o a primeras horas de la tarde; prepararlas con antelación para evitar que se conviertan en discusiones inútiles sobre asuntos de poca importancia. Hay que fijar las horas de inicio y remate y esforzarse por cumplirlas para reunirse con efectividad.

8- Organizarse por objetivos

Una planificación basada en objetivos concretos ayuda a organizarse mejor, valorar los resultados y medir la efectividad. Con esta estrategia se podrán reconducir las prácticas menos efectivas para el trabajo, mientras que si se tienen trabajadores al cargo, se podrá recompensar a los más eficientes y aumentar las exigencias a los que no lo son.

9- Reparto de tareas en el hogar

En la mayoría de los hogares aún no se ha producido la igualdad efectiva en la división de tareas entre hombres y mujeres. De lo que se trata no es de ‘ayudar’, sino de ‘compartir’ el trabajo doméstico entre todos los miembros de familia, asumiendo cada uno responsabilidades específicas. El cambio empieza por uno mismo e interiorizar esta nueva cultura –de la conciliación, de la eficiencia frente a la presencia, de la igualdad auténtica entre el hombre y la mujer– es el cambio más difícil, pero también el más necesario.

10- Compatibilizar horarios con los hijos

Para aprovechar mejor el tiempo con los hijos se recomienda no permitir que abusen de la televisión, la videoconsola o el ordenador cuando toda la familia está reunida en casa. Además, hay que buscar la mayor coincidencia posible entre los horarios de los adultos y los de los menores, procurando que las actividades extraescolares no coincidan con el tiempo libre de los adultos.



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