Cristian Silva Potellá: Ansiosos de creer en alguien

CREER EN ALGUIEN

Ante los recientes episodios acaecidos en la sede del Parlamento Nacional, el pueblo venezolano, absorto, estupefacto, como viendo una película de ficción, ha quedado entre la espada y la pared ansioso de creer en alguien.

Sobre este respecto el ingeniero Weuliam Tovar, coordinador de la región oriental de Unidad Visión Venezuela, opina: “¿qué dice la realidad?… En Venezuela la violación del estado de derecho se ha convierte en una norma.  La violación de todos nuestros derechos humanos, políticos y sociales está convertido en una norma. Ese Estado de facto reina además sobre una debacle social /…/ Ante esto, el sentido común indica que hay que defender la Asamblea Nacional /…/ Fijar posición política ante esos eventos es un acto de racionalidad política”.

El mundo sigue observando nuestro país como un lugar donde se practica el salvajismo político por un estamento militar-civil-socialista que utilizando los métodos fascistas de Mussolini, Hitler y los protagonistas de la revolución rusa comunista, esclavizan uno de los pueblos libertarios de América Latina.

No tienen cuartel con la miseria. La promocionan e institucionalizan utilizando para ello los inmensos poderes del Estado, azotando y aplastando cualquier posibilidad de respiro a toda una nación, que por primera vez en su vida republicana de 200 años, se enfrenta a tan difíciles condiciones de vida y sobrevivencia.

Ese es y así se comporta el comunismo. Los nobles habitantes venezolanos, obligatoriamente, deben lidiar con este visitante incómodo; no invitado, retrógrado, violento, cruel, salvaje, antidemocrático; que implementa el odio, la destrucción y separación de las familias y la sociedad como su arma más letal, perniciosa y eficiente.

Ante este caos y precariedad aparece Unidad Visión Venezuela. Un instrumento de lucha y liberador de los pueblos oprimidos. Cada vez más, en cada pueblo, barrio, comunidad y ciudades del país está presente la esperanza y el optimismo de mayor número de coterráneos venezolanos que abrazan nuestro proyecto, y se aferran a él como su gran herramienta liberadora de las injusticias socio políticas; y además, como una palanca de posicionamiento para la paz, el desarrollo, el progreso y la felicidad.

Así nos encontramos con Victangela Jiménez en las infinitas llanuras del estado Apure. Extendiendo su mano a indígenas contaminados por el paludismo. Gestionando y buscando medicamento a estos olvidados venezolanos autóctonos, originarios, verdaderos representantes de nuestra idiosincrasia.

De la misma manera está Esther Perozo en el estado Zulia. Luchando contra un gobierno inclemente y deshumanizado que niega los servicios básicos de electricidad y agua a este pujante estado productor agrícola, pecuario y petrolero.

Carlos Dordelly en Maracay. Un joven íntegro quien señala el camino de la libertad al pueblo aragüeño. René Álvarez en Acarigua, Portuguesa. Luis Sarmiento en el estado Bolívar. Weuliam Tovar en Maturín. Xiomara Rondón y Yullie Silva en Coro, Falcón. Una región emblemática y de alta significación histórica para nosotros, porque desde allí, precisamente, desde sus costas, nuestro precursor de la independencia, el Generalísimo Francisco de Miranda, izó por primera vez el pabellón tricolor libertario, indicando que jamás, ningún imperio –español, chino, ni ruso- socavará para siempre la gloria, la dignidad y el honor del pueblo venezolano.

Pero más allá, en el estado Bolívar, donde los ríos y la inmensa selva amazónica hablan de nuestra grandeza, está presente un hombre, una mujer, un estudiante, un minero, un agricultor, con el entusiasmo, la esperanza por un país y la palabra de Unidad Visión Venezuela. Aparte de los compañeros que luchan en la región capital como Iván López, Pedro Marín, y por supuesto nuestro líder, nuestro secretario general nacional, diputado Omar Ávila, entre muchísimos otros, muy difícil de nombrar a todos en una breve reseña.

Y por si fuera poco, en la península de Paria, acompañando al Almirante Cristóbal Colón, en Güiria, en Yoco, Macuro, municipio Valdez del estado Sucre, la región más extrema y oriental de nuestro país, se encuentra Daniel Guerra llevando un mensaje conciliador, de paz y esperanza. De tal forma, que si existe salida para los venezolanos, ansiosos de creer en alguien.

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