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Diabetes: curar sin fármacos


El dogma de que la diabetes tipo 2 es incurable se derrumba. La solución pasa por reducir la grasa visceral con una dieta rica en vegetales.

Roy Taylor llevaba años con una idea en mente: demostrar que es posible tratar y curar la diabetes tipo 2 solo con dieta, sin medicamentos. Este profesor de Medicina y Metabolismo de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) sabía que los diabéticos obesos lo habían conseguido tras someterse a cirugía bariátrica, algunos incluso sin haber perdido mucho peso tras la operación.

Pues bien, al final este experto lo ha logrado con una dieta de batidos y verduras pobres en féculas (unas 700 calorías diarias) y ha publicado sus hallazgos en la revista Diabetes Care. Lo mejor: que el 40% de los voluntarios (12 de 30) seguían libres de diabetes seis meses después de terminado el estudio, de ocho semanas de duración. Aunque la mayoría de los beneficiados eran jóvenes y llevaban menos de cuatro años diagnosticados, algunos superaban los ocho años de diagnóstico.

Cada individuo tienen un umbral de grasa que su cuerpo puede almacenar.

«Es un estudio pequeño, pero cambia la idea de que esta es una enfermedad incurable», declara el experto, que ya se ha embarcado en un nuevo estudio, esta vez de dos años de duración y con 280 individuos. «Si podemos llegar a decir a los pacientes con diabetes tipo 2 que no necesitan tomar más medicamentos ni acudir a tantas revisiones, sería una gran noticia», expone este experto.

«Tienes que aprender a convivir con tu enfermedad, la diabetes tipo 2 no tiene cura», le decían los médicos a A. T., de 57 años, uno de los participantes en el estudio británico. Por eso, cuando se enteró de que estaban reclutando a voluntarios para ver si era posible revertir la enfermedad solo haciendo dieta, no lo dudó.

«A mí me funcionó. Mis niveles de glucosa en ayunas se normalizaron y siguieron por debajo de los de quienes tienen diabetes tipo 2 (superiores a 7 milimoles por litro o 126 mg por decilitro) en los meses posteriores al estudio. Han pasado más de tres años desde entonces, sigo una dieta normal y mis niveles de glucosa en ayunas se mantienen entre los 5,2 y los 5,6 milimoles por litro».

Eliminar la grasa peligrosa

«Las viejas ideas son resistentes al cambio, pero la ciencia es evolución», repite Taylor. Su fórmula se basa en lo que él llama el «umbral personal de grasa». Cada individuo tiene un umbral distinto. Si acumulas más grasa de la que tu organismo puede almacenar bajo tu piel, el exceso se depositará en órganos internos, como el hígado y el páncreas.

Mientras la grasa que permanece bajo la piel es bastante neutra desde el punto de vista metabólico, la que se acumula en el hígado es altamente inflamatoria. La grasa del hígado vierte al páncreas, impidiendo la liberación de insulina y reduciendo la respuesta a esa hormona. La consecuencia es la resistencia a la insulina y, finalmente, la diabetes tipo 2.

422 millones de personas en el mundo tienen diabetes,una cifra que se puede duplicarse en los próximos 20 años.Dándole la vuelta a la explicación, una dieta que haga perder grasa en el hígado y el páncreas podría conseguir que las células productoras de insulina de un paciente con diabetes tipo 2 se «reactivarán» y que los niveles de glucosa en sangre se normalizarán. Ese concepto de «umbral personal de grasa» podría explicar también por qué algunas personas con «normopeso» (un IMC de 24,9 o menor) desarrollan diabetes tipo 2, mientras que otras con exceso de peso no lo hacen.

En general, las dietas muy bajas en calorías suelen mejorar rápidamente los niveles de glucosa. «Lo interesante del estudio del profesor Taylor es que esos niveles continuaban siendo normales incluso cuando los sujetos volvían a una dieta normal», comentan expertos de la Universidad de Harvard (EE.UU.).

Incluso una remisión temporal de la enfermedad tiene efectos positiva.

Aunque aún no se puede hablar de curación, estos expertos creen que lograrlo es perfectamente posible. «Lo difícil para esos pacientes es mantener la pérdida de kilos a largo plazo y los niveles de glucosa en niveles normales durante años. Sin embargo, incluso una remisión temporal puede tener consecuencias positivas y evitar muchas de las gravísimas complicaciones que tiene esta enfermedad, entre ellas ataques cardiacos, ictus, amputaciones, ceguera…», añade el doctor Fernando Rotellar Sastre, especialista en Cirugía General de la Clínica Universidad de Navarra.

«Nosotros lo hemos visto en muchos pacientes operados de cirugía bariátrica. Lo más importante es evitar el exceso de grasa visceral. Por eso creemos que la medicina debería poner mucho más énfasis en el estilo de vida. La cirugía metabólica es muy eficaz, pero solo debemos recurrir a ella cuando han fracasado las medidas higiénico-dietéticas», explica el doctor Rotellar.

Aprender a comer

El paciente del estudio del doctor Taylor perdió 14 kilos de los 100 que pesaba (la media general). «Aunque yo tenía 57 años, la mayoría de los que respondieron al tratamiento no habían cumplido los 50, llevaban menos tiempo con diabetes, tenían niveles más bajos de glucosa en ayunas y de hemoglobina A1C (que mide el promedio de glucosa en sangre de los últimos tres meses) y se habían medicado menos tiempo. Aún así, tres personas de las que entramos en remisión llevábamos más de ocho años con la enfermedad», expone A. T.

¿Lo que más les costó a los voluntarios? En contra de lo que se pueda pensar, no fue la dieta hipocalórica, sino volver a comer «normal». Algunos estuvieron a punto de tener ataques de pánico al entrar de nuevo en la cocina. Esa reacción fue una oportunidad para ofrecerles asesoramiento sobre qué alimentos elegir y cómo pasar de una dieta líquida a una normal. Porque como apostilla el dr. Rotellar: «En esta enfermedad, como en muchas otras, somos lo que comemos».

¿En qué se diferencian la diabetes tipo 1 y la tipo 2?

  • En la diabetes tipo 1 (también llamada diabetes juvenil, porque suele aparecer en la juventud), el propio sistema inmunitario destruye las células del páncreas productoras de insulina, hormona indispensable para absorber la glucosa que las células necesitan para conseguir energía. Para obtenerla, el paciente debe inyectarse insulina.
  • La diabetes tipo 2 (antes llamada «diabetes del adulto») es una enfermedad metabólica que puede aparecer a cualquier edad, aunque se está dando cada vez más en niños y adolescentes, por el aumento de la obesidad infantil. En este tipo de diabetes, el organismo pierde primero la capacidad para utilizar debidamente la insulina (resistencia a la insulina) y finalmente acaba produciendo cada vez menos insulina. Se trata con medicamentos y, si es necesario, con insulina inhalada o inyectada.

Vegetales que nos protegen

Un nuevo estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard que ha seguido a 200.000 personas durante 20 años ha visto que una dieta muy rica en vegetales no procesados (verduras, frutas, legumbres, frutos secos y cereales integrales) puede reducir el riesgo de diabetes tipo 2 en un 34%.

En cambio, una dieta rica en vegetales procesados y bebidas azucaradas lo aumenta en un 16%. También, reducir el consumo de alimentos de origen animal (pasar de cinco raciones diarias a cuatro, por ejemplo) reduce ese riesgo.  49% de los casosde diabetes corresponden a diabetes tipo 2.

¿Se opera la diabetes?

El tratamiento convencional de la diabetes tipo 2 permite controlar los niveles de glucosa, pero no logra la curación de la enfermedad y los pacientes van deteriorándose progresivamente. «La desaparición de la diabetes tipo 2 (con cifras en torno al 80%) , y de las patologías asociadas a ella, la observamos en pacientes sometidos a cirugía de la obesidad y en pacientes no tan obesos pero que padecen síndrome metabólico», explica el dr. Fernando Rotellar Sastre, especialista en Cirugía General de la Clínica Universidad de Navarra.

En este centro se ha intervenido a cientos de pacientes a lo largo de casi 20 años. «Nuestro protocolo incluye una valoración rigurosa de la composición corporal, lo que nos permite identificar los pacientes que más pueden beneficiarse de esta operación. Aunque, por supuesto, evitar la obesidad y el exceso de grasa abdominal es la mejor prevención de la enfermedad», concluye el especialista.

Redacción Notiactual



En :Salud y Vida Sana

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