COLLARES Y PULSERAS AL MAYOR

El Nacional revela lo que hay detrás de los piques


       En un reporte del diario El Nacional, se reseñó sobre las carreras de carros que se realizan de miércoles a sábado por las autopistas de la ciudad de Caracas.

En estas competencias, las personas apuestan su carro, consumen licor y escuchan música alta. Los sitios más comunes donde realizan este tipo de práctica ilegal son en la Universidad Santa María, la Parroquia de la Universidad Central de Venezuela, la calle Milan de Los Ruices Sur y la estación de servicio PDV de Las Mercedes son los puntos de partida de los competidores.

Los vehículos los llevan a los talleres de las zonas de Santa Mónica, La Urbina, La Trinidad y Filas de Mariche les hacen las remodelaciones a los automóviles para convertirlos en modelos tuning. Va desde la colocación de sistemas de luces HID, que cuestan desde 300 bolívares, hasta motores que valen 50.000 bolívares, cauchos perfil bajo y rines de magnesio por los que pueden pagar hasta 1.500 bolívares, cada uno. Además, hay accesorios como spoilers, tacómetros, tapicerías, iluminación y sistemas de sonido que tienen distintos precios. Todo dependerá del gusto y del presupuesto del dueño del carro.

A continuación el reporte del rotativo caraqueño:

En Los Ruices una comisión de 8 patrullas de la Policía de Sucre dispersó una concentración de más de 150 vehículos cuyos ocupantes esperaban el espectáculo nocturno de las carreras de velocidad. Había música, alcohol, algunos motores rugían, pero no pudieron demostrar su poderío por el mal tiempo. La adrenalina de los rápidos y furiosos caraqueños tuvo que esperar una semana más.

“La policía nos corre, pero siempre conseguimos un lugar. Hay chamos que pican para ganar prestigio o por altas sumas de dinero, pero otros apuestan papeles ­de propiedad del carro­ contra papeles. Si pierden, no les importa. A la semana siguiente llegan con un carro nuevo”, contó David Gutiérrez. Él no compite, pero disfruta semanalmente de las carreras.

La música fue opacada por las sirenas de las patrullas. Los uniformados abordaron a los presentes y los obligaron a retirarse de las adyacencias de la planta de Polar. Les tomó casi una hora lograr que carros y camionetas despejaran la vía y el colapso se extendió hasta la autopista.

“De miércoles a sábado tenemos que estar detrás de ellos para que no cierren las calles, no consuman alcohol en la vía pública, dejen el escándalo y no hagan carreras”, explicó el oficial Torres, de Polisucre.

Cada semana, grupos de piqueros de carros, motos de alta cilindrada y vehículos con potentes sistemas de sonido se concentran en varias zonas de Caracas para hacer apuestas y ostentar el poderío de sus cornetas.

El final de la avenida principal de Los Cortijos es la zona predilecta para los piqueros.

El acceso que les da esta vía a la autopista Francisco Fajardo es ideal para las competencias.

Todos saben que es una actividad ilegal, pero mientras la policía no aparezca, el único problema para ellos es que no haya nadie para apostar.

Operativos. La Policía Nacional Bolivariana y las de Sucre, Baruta y Chacao han declarado la guerra a los corredores clandestinos. En 2012 han realizado varias redadas, lo que les ha permitido multar a cinco piqueros de carro y tres de motos.

“Se hizo la coordinación con los jefes de estas policías. La noche del 1º de marzo detuvimos a estas personas cuando se preparaban para correr.

Se les retuvo el vehículo, se les impuso una multa de 9.000 bolívares y se inició un proceso administrativo para la suspensión de la licencia de conducir”, explicó el comisionado Luis Fernández, director de la PNB.

Los vehículos retenidos que participaban en la carrera eran un Chevrolet Astra Coupé, un Subarú Impreza, un Dodge Neon y dos Mitsubishi: un Lancer y un Evolution. Las motos eran dos Benelli TNT-899 y una Kawasaki ZZR1200 “A estas personas no les duele pagar la multa de 9.000 bolívares, porque son gente con dinero, pero ese es el monto que establece la Ley de Transporte Terrestre. Los carros que utilizan son muy costosos y en su mayoría modificados en sus partes mecánicas para darles más potencia”, comentó Fernández.

Otras pistas. La clandestinidad con las que se hacen estas competencias no les da tiempo para planificarlas. Además del área de Los Ruices, las autoridades han descubierto que también corren en la Autopista Prados del Este, el Distribuidor Altamira, la avenida Río de Janeiro y el Distribuidor Metropolitano.

Sin embargo, quienes participan en la movida conocen los lugares de concentración para coordinar las apuestas. La salida de la Universidad Santa María, la Parroquia de la Universidad Central de Venezuela, la calle Milan de Los Ruices Sur y la estación de servicio PDV de Las Mercedes son los puntos de partida de los competidores.

Los que corren motos hacen competencias hasta Valencia.

Los miércoles después de las 10:00 pm se concentran aquí ­en Las Mercedes­ hacen la carrera y luego los que ganan regresan a fanfarronear”, dijo Armando, uno de los jóvenes que el jueves estaba en la estación de servicio.

Picar es un lujo

La preparación de los vehículos que son utilizados para las carreras clandestinas requiere altas sumas de dinero. Más allá del costo del carro y las motos, los propietarios invierten miles de bolívares para preparar motores y carrocerías y hacerlos aptos para competir.

“Hay personas que tienen motores que cuestan más que el propio carro y que sólo les sirve para una noche de competencia. Otros invierten en motores y cuanta cosa que sale para modificar el vehículo. Actualmente en el mercado hay muchísimas opciones.

Por: Thabata Molina / El Nacional



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