COLLARES Y PULSERAS AL MAYOR

ENDER ARENAS; La magia de las palabras

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Circula en los últimos días en ambientes de la oposición, todos muy radicales, la especie  según el cual los integrantes de la MUD que apostaron por el diálogo con el gobierno son una cuerda de vendidos (tal vez por cuarenta monedas), además, son una cuerda de desleales, infieles, ingratos, judas, renegados, pérfidos. Todos estos términos sinónimos de traidores. Solo falto un sonoro c… de su madre, pero estoy seguro que se los han dicho en la intimidad.

Yo les confieso abiertamente que soy un militante de la MUD y creo firmemente en su estrategia de ir a la mesa de diálogo y mantenerse en ella hasta que sea el gobierno quien le de la patada a la mesa, al diálogo y a la negociación por su propio incumplimiento de lo acordado y que se le demuestre al Vaticano, a la comunidad internacional, al venezolano común que el gobierno, aunque diga que es el campeón del diálogo, no tiene el menor interés en dialogar y acordar una salida no violenta a la crisis.

Ahora bien, eso no es óbice para no reconocer que la MUD ha cometido errores y seguramente seguirá cometiendo por que la naturaleza de la crisis hace imposible el cálculo racional de la acción en el presente y en el futuro de todos los actores sociales y políticos.

Esto es así, pero se sobredimensiona en un escenario donde algunos jugadores quieren ser más grandes que el juego. Imaginemos, por ejemplo, a Leopoldo López con el cual todo el país opositor, inclusive, sectores no opositores, son y somos solidarios, pero cooooño, como ha jodido y ha dificultado una postura homogénea frente a un régimen eminentemente dictatorial. Pues bien, él es uno de los jugadores (hay otros) que quieren ser más grande que el mismo juego y en este sentido mejor no hablemos de María Corina Machado.

Obviamente la MUD ha cometido un error de comunicación, basta leer el comunicado que emergió después del segundo encuentro. El ejemplo más patético fue la lectura realizada por Carlos Ocariz, por cierto, que me quedo la duda de si Ocariz sabe leer.

¿De qué va esta cuestión? Bueno, la premisa es que todas las relaciones de comunicación son relaciones de poder, el trabajo político es un trabajo sobre las palabras, porque estas  (las palabras) contribuyen a la formación del mundo social (lo dice un sociólogo que yo suelo seguir, Pierre Bourdieu).

Muchos analistas, observadores, comentaristas de la política de estos días han dicho que le parece intrascendente la expresión “personas detenidas” leída por Ocariz para referirse a los presos políticos. El argumento de los que sostienen la intrascendencia es porque si el documento hubiese expresado el término “presos políticos” el gobierno se hubiese levantado de la mesa.

Yo creo, que si eso hubiese ocurrido el gobierno hubiese tenido que volver a la mesa porque la dimensión de la crisis no le da para posturas como esa, frente a un mundo que nos observa y que es uno de los escenarios donde se debate con más fuerza la crisis política y social venezolana.

En todo caso, la expresión leída por Ocariz es un eufemismo que solo se utiliza para evitar otorgar el reconocimiento que está implicado en el hecho de llamar las cosas por su nombre. Obviamente una persona detenida puede ser cualquiera, un ladrón, un violador, un narcotraficante, etc. Es una representación inocua y neutral, descargada totalmente de su rasgo político  y es que, un preso político, es otra cosa.

En política nada es más realista que las disputas de palabras. Colocar una palabra por otra es cambiar la visión del mundo social (Bourdieu lo dice).

Creo que tiene razón, Por eso el primer gesto contra la dominación que ejerce esta dictadura es revelarse contra el lenguaje chavista y sustituirla por un nuevo vocabulario político. Debe entenderse, Chávez lo sabía muy bien, que las palabras ejercen un poder mágico.

Por lo demás, repito, a los guerreros del tuiter, que hoy se asumen como los protagonistas de una épica que hagan una veda de sus odios y ataques a la MUD, digamos que por unos días, una semana, coño no es mucho pedir y entiendan que el enemigo no es Torrealba, ni Ramos ni Capriles, ni Borges, etc.

@RojasyArenas



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