Isaías A. Márquez Díaz: SALUD PÚBLICA EN VENEZUELA

Para referirse al caos sanitario que reina a escala nacional, no es necesario ser un experto en dicha materia, sino un observador común y silvestre quien palpe, a diario, la crisis en los centros asistenciales, ya que no es un tema mediático ni de politiquerías, sino de políticas públicas, responsabilidad de todo gobierno.

MEDICINAS Y OTROS INSUMOS

En todo hospital, donde alguien requiera cualquier asistencia desde muy simple hasta mucha envergadura, entregan al paciente una lista de todo lo necesario para su tratamiento, en la que le exigen medicamentos e insumos que no los hay en el país en virtud de que los laboratorios encargados de producirlos y las empresas distribuidoras desde 2015 no disponen de divisas para la adquisición de materias primas, así como tampoco de equipos necesarios para intervenciones y otros tratamientos –principalmente, los desechables-. Las salas de odontología también pasan por esta situación.

INFRAESTRUCTURA

El deterioro progresivo de las instalaciones es alarmante por el descuido progresivo del mantenimiento preventivo y correctivo, lo que ha motivado el cierre de servicios de atención hospitalaria, a lo que se suma el déficit por número de camas operativas.

MORTALIDAD INFANTIL

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés), la tasa de la misma se incrementa a 18,6/mil NV; de ahí, cerca de un 80 % es por muerte neonatal. Se añade la tasa de mortalidad materna de 130/100000 NV. Y, poco posible que tales cifras puedan reducirse a corto o mediano plazos, aunque están incluidos entre los ocho objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, que los 189 países miembros de las Naciones Unidas acuerdan en 2015, de entre los que se halla Venezuela. Asimismo, un 30 % más de niños y niñas muere antes de su primer aniversario y un 64 % más de mujeres muere durante el embarazo o durante el postnatal en 2016, comparado con el año anterior.

Epidemiología

La situación y/o crisis epidemiológica nacional se agudiza a causa de dos flagelos, que demuestran el fracaso de las políticas sanitarias de Venezuela: 1. La malaria o paludismo, que nos ubica en una situación de escarnio y atraso o ignorancia en materia de salubridad latinoamericana y mundial; los expertos estiman que este año culmina con cerca de unos 250 000 casos. Y, 2. La difteria, enfermedad que fuese erradicada, reaparece, alarmantemente, ya que la Sociedad Venezolana de Salud Pública estima una incidencia de 350/500 casos en unas seis entidades del país, lo que manifiesta una desidia absoluta en campaña de vacunación preventiva, fundamento primordial para prevenirla, con la agravante torpe y obsesiva de negarse el gobierno a aceptar la ayuda humanitaria a través de mecanismos muy formales de cooperación internacional, todo lo cual conlleva al colapso y desmantelamiento del sistema de salud pública en Venezuela.

Conflictos laborales

A todo este drama, ahora se añade, muy justificadamente, los conflictos laborales del sector salud, por demanda no solo de ingresos acordes con la realidad económica del país, sino, además, por falta de insumos y dotación, escasos por ausencia de divisas. Pero no así, para el obsequio de dádivas (bonos) a la población.

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