Isaías Márquez: TRIGO Y HARINA, un análisis histórico y actual sobre nuestra cultura triguera

TRIGO Y HARINA

Isaías A. Márquez Díaz

El trigo, principal producto de importación  y exportación en el mundo, después del petróleo. Es uno de los primeros cultivos que los españoles introducen en Venezuela, como estrategia para asegurar la disponibilidad del alimento principal de su dieta; además de importante desde el punto de vista religioso, indispensable para la elaboración de hostias destinadas a la eucaristía, así como para la comunión de los fieles, por indicaciones  del  monseñor Rodrigo de Bastidas, primer obispo de Venezuela, con sede en Coro (1532-1542).

En vista de que la llegada de harina procedente de España es muy incierta, a causa de la travesía marítima tan larga, lo cual propicia su corrupción, se hallan tierras muy adecuadas para su cultivo por los valles de Aragua,  el de Caracas –desde Macarao hasta Petare-y el Tuy; en Barquisimeto y El Tocuyo, y, sobre todo, por la región andina. Así, desde muy pronto,  comienza a cosecharse el trigo, aun cuando la harina que se obtiene del grano local no ofrece la calidad del producto europeo. Quizá, las primeras tentativas se hicieran por el área de El Tocuyo-Barquisimeto, así como por Trujillo-Mérida; luego,     los valles de Aragua y zona central –desde La Victoria hasta Las Tejerías-. Por oriente  no hay indicios de haberse cultivado.

A partir de la década de 1580 hubo numerosos molinos de viento o movidos por la fuerza hidráulica, tal y como el que aún funciona por Las Tapias, estado Mérida.

Crece, exuberante, por el valle de Caracas,  los Andes y hacia otras regiones. Por 1579 se  exporta harina y durante 1619 se venden más de 28 000 arrobas, a razón de unos cuatro reales/@. Las tierras cansadas o erosionadas y la intensificación tabacalera merman su producción, al extremo de tener que  importarlo durante el S XVIII.

Hoy por hoy, necesitamos importar unas 100 000 toneladas métricas de trigo/mes, que implica un desembolso superior a los US$ 450 millones para adquirirlo, según el profesor Werner Gutiérrez, exdecano de la Facultad de Agronomía de LUZ, pues la demanda de trigo se sitúa  en cerca de unas 1,2 millones de toneladas/año, que nos ubica entre los países con mayor consumo per cápita (32 kg/hab, según FEVIPAN) y entre los cinco primeros países importador de este grano en América Latina.

De lo importado, un 56 % se destina al sector pan y pastelería; un30 % a pastas/pastelería; un 10 % al consumo en hogares y un 4 % para galletas; de ahí, su escasez.

 

isaimar@gmail.com

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