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«Las grandes clínicas privadas no rinden buena rentabilidad»


25    Amadeo Leyba, quien por muchos años hizo medicina en el sector público y ahora es presidente del Hospital de Clínicas Caracas, le reconoce al Gobierno obras como el Hospital Cardiológico Infantil, pero advierte que las instituciones del Estado tienen poca capacidad para ofrecer servicios médicos de alta especialización. Rescata los hospitales Militar y Universitario, pero señala problemas en el Vargas o en el de Niños. De allí el incremento vertiginoso en la demanda de servicios médicos en las clínicas privadas, algunos de cuyos principales demandantes son empleados y obreros del Gobierno dotados de seguros médicos.

-¿Viene una estatización o socialización de la medicina privada?

-Hasta ahora no hemos visto ningún proyecto o reglamento donde la medicina privada vaya en camino de la socialización o de la estatización. Vemos sí un poco de angustia e incluso de miedo ante algunas declaraciones contra las clínicas. Ese temor, justificado o no, está provocando la migración de nuevas generaciones de médicos y por eso vemos con preocupación muchas cabezas con pelo blanco y pocas con pelo frondoso.

-El vacío dejado por los médicos que se van, ¿no lo llenan los médicos cubanos y los venezolanos formados en Cuba?

-No. El cubano generalmente es un médico primario. Aquí no han venido anestesiólogos, neurocirujanos, cirujanos cardiovasculares, oncólogos. Esa medicina primaria, sin embargo, es muy importante porque atiende el 90% de la medicina en cualquier país. El 9% restante puede ser atendido por especialistas promedio, pero hay un 1% que requiere de altísimas especialidades y ese es el tipo de médico que emigra.

-Si bien usted afirma que no hay evidencias sobre la estatización o socialización, ¿no viene una ley que establece controles sobre tarifas y servicios?

-Yo no tengo ninguna objeción a que el Estado supervise, controle, vigile. Incluso, más que un derecho es un deber. La salud pública es prioritaria. Usted prefiere ser bien atendido de un infarto que disponer de un parque para la recreación. La pregunta es, ¿cómo debe ejercer esos controles el Estado? Debe hacerlo de una manera justa, equilibrada y ponderada porque es fácil creer que somos los malos de la partida.

-Todo parece indicar que sí. Además, el argumento de que la medicina no es un negocio parece irrebatible.

-Las grandes clínicas, y yo puedo responder por el Hospital de Clínicas Caracas, no son un negocio rentable en el buen sentido de la palabra. Y eso es así porque para lograr un desarrollo permanente se requiere infraestructura y renovación. Un cirujano cardiovascular no puede especializarse en una taguara. Debe hacerlo en clínicas con infraestructura y equipos. Las dos terapias intensivas del Hospital de Clínicas Caracas dan pérdidas y el Seniat lo puede comprobar. Pero se trata de servicios indispensables en cualquier instituto médico. No puede usted operar un corazón si no cuenta con el apoyo de la unidad de terapia, y esta da pérdidas porque se trata de un servicio sumamente costoso y agota los presupuestos. Aquí viene gente que luego de ser operada hace una complicación y el presupuesto original se lo come la terapia intensiva. Luego el paciente pasa hasta veinte días sin el respaldo del seguro porque este fue sobrepasado y nosotros seguimos atendiéndolo.

-Los controles, ¿son razonables?

-Hay una banda y creo que es justo establecer criterios sobre la preparación, el tipo de acto etc… También debe haber un control sobre lo que se cobra. Nunca he creído que el médico puede hacer lo que le de la gana. Pero el gobierno debe ayudarnos porque hay impuestos que no paga la clínica sino el enfermo. Aquí pagamos (Sacven) hasta por los televisores de los cuartos.

-Si los controles son aceptables, ni hay evidencias sobre la estatización, ¿cuál es el problema?

-Un grave problema mediático. Cincuenta médicos, accionistas del Hospital de Clínicas Caracas (son 400 en total) se fueron por temor. Es como si le dijeran a usted que van a cerrar Globovisión y usted no lo sabe, pero hay incertidumbre y busca otro trabajo. El ambiente es muy antimedicina privada.

-¿Cómo se manifiesta ese ambiente?

-Hace poco un diputado advertía que se iba a introducir en el Asamblea Nacional una ley para penalizar los errores del médico. Pero nosotros estamos incluidos en el Código Penal. Si actúo por desidia, negligencia o por omisión tengo castigo. Entonces, ¿por qué un ley exclusivamente para los médicos, cuando en todas las profesiones es posible cometer errores y son sancionables? Ir contra los médicos con una ley penal resulta un contrasentido cuando hay un emigración médica tan alta. Ahora, el médico no debe tener patente de corso y para eso están las leyes vigentes.

-La tesis del gobierno es que las clínicas especulan con los servicios médicos.

-Le explico: nuestras habitaciones cuestan más que las de un hotel cinco estrellas. De manera que si ellos cobran mil nosotros cobramos dos mil y por eso se nos acusa de especuladores. Pero lo que no sabe la gente es que el mantenimiento de un cuarto de hotel requiere 80 empleados, mientras que el de una clínica necesita mil 700. Nuestros empleados son altamente calificados. Las enfermaras universitarias. Atendemos tres turnos y quien hace el de la noche libra al día siguiente. Fines de semana se pagan triple.

-Una enfermera (ro) del sector público recibe mil 400 bolívares. ¿Cuánto gana aquí?

-El básico está por encima de los 4 mil bolívares. Acabamos de firmar un contrato y estamos orgullosos del nivel de ingresos de nuestro personal. Aquí la motivación y el sentido del deber son altos y nuestro personal trabaja con tranquilidad, concentrado en la prestación del servicio.

-Como la medicina pública funciona mal la demanda en las clínicas privadas sobresatura su capacidad y eso quiere decir que deben estar bien económicamente.

-Pero las deudas son muy altas, las grandes clínicas en su mayoría no son negocios de buena rentabilidad y cada día se hace más difícil sustentarlas económicamente. Para este momento el 30% de la facturación no es recuperable, en parte por la gran cantidad de compañías de seguros intervenidas, sin cancelación de las deudas contraídas por ellas (Premier, Carabobo, Federal, Banvalor, Canarias) o las expropiadas, que si bien vienen cancelando sus deudas, lo hacen de manera fraccionada y progresiva. Fuera de estas compañías nuestra institución ha debido posponer en situaciones electivas (no emergencias) la línea de crédito a más de doce fondos o proveedores de salud por no haber podido honrar sus compromisos de anteriores deudas. Lo lapidario es que la clínica debe trasladar la estructura de costos de quien no pagan a quienes sí pagan.

-¿A cuánto asciende el pasivo?

-Entre todas las compañías pasan de 22 mil millones de bolívares.

-¿No debe asumir el gobierno estos compromisos?

-Debe asumirlos pero no encontramos con quien hablar. Es más, nos reunimos con la Superintendencia de Seguros y planteamos el problema. Así como hay un Fogade para la parte bancaria, lo debería haber para garantizar el pago de las compañías de seguros a las clínicas.

-¿Está en peligro la estabilidad económica de las clínicas?

-Llame usted a cualquier clínica y verá qué le responden. Para pagar aguinaldos a mil 700 empleados tuvimos que recurrir a un préstamo bancario.

-¿Están en peligro de cierre?

-No, porque nos hemos sometido a un plan de austeridad. Teníamos más de dos mil empleados y hemos reducido personal en áreas que no eran trabajadores. Redujimos las comodidades, pero no la calidad. Antes entregábamos un kit completo de productos de limpieza a los pacientes. Ahora nos limitamos al jabón. Nos apretamos el cinturón.




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