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Lula da Silva, enviará un proyecto de ley con el que el Gobierno pretende cohibir los castigos físicos


lulaproyectod El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, enviará mañana al Congreso un proyecto de ley con el que el Gobierno pretende cohibir los castigos físicos que padres y educadores imponen a los niños, incluyendo las palmadas, informaron hoy fuentes oficiales.

El texto será una enmienda al Estatuto del Niño y del Adolescente, una ambiciosa legislación de protección al menor que entró en vigencia hace exactamente 20 años, explicó hoy el ministro de la Secretaría Especial de Derechos Humanos, Paulo Vannuchi.

El funcionario dijo en una entrevista a un programa radial estatal que el proyecto no es novedoso puesto que al menos 25 países cuentan con leyes que prohíben a los padres darle palmadas a sus hijos, y que su intención no es reprimir a los padres sino prevenir los castigos corporales.

Agregó que la iniciativa no busca enviar a prisión a “cualquier padre que golpea” a su hijo sino advertirlo, encaminarlo a un programa de protección familiar y ofrecerle orientación psicológica.

El proyecto de ley prohíbe la práctica del castigo corporal y el tratamiento cruel y degradante a niños y adolescentes.

Pese a que el Estatuto de la Infancia y la Adolescencia ya prevé sanciones para los responsables por el maltrato de menores, la enmienda define específicamente el castigo corporal como una acción de fuerza física con fines “disciplinarios o punitivos” que puede resultar en “dolor o lesión en el niño o el adolescente”.

Según el proyecto, los infractores serán advertidos por las autoridades y obligados a presentarse en instituciones de protección de la familia para recibir orientaciones o tratamiento psicológico.

En los casos más graves, en los que el castigo provoca lesión corporal, el Código Penal prevé penas de entre uno y cuatro años de prisión para quien “abusa de los medios de corrección o disciplina”.

Según la Secretaría de Derechos Humanos, la propuesta no se limita al ambiente doméstico ya que se extiende a cualquier adulto responsable por el menor, bien sea en su hogar, en la escuela o hasta en reformatorios.

Según Vannuchi, el proyecto fue discutido con diferentes organizaciones sociales y tiene carácter pedagógico.

La iniciativa partió de organizaciones de atención a los menores que le presentaron un borrador del proyecto a la Secretaría Especial de Derechos Humanos, donde se creó una comisión para analizar el caso y redactar el proyecto definitivo.

Vannuchi indicó que los menores que son sometidos a castigos físicos pasan a creer que los golpes son algo normal y pueden reproducir ese comportamiento en la escuela y en su vida adulta.

Agregó que la ley permitirá que vecinos o educadores que son testigos de castigos puedan denunciar a los padres a las autoridades.

“Actualmente un vecino puede ver que el niño está siendo golpeado, pero no se puede meter porque se trata de un asunto familiar”, dijo.

El Congreso brasileño archivó en 2003 una iniciativa similar, presentada entonces por la diputada oficialista María del Rosario, pero que carecía del apoyo formal del Gobierno porque criminalizaba a los padres y preveía hasta su prisión.

EFE




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