Tráfico aéreo europeo volvía a la normalidad, excepto en varios aeropuertos de Suecia y Noruega

  aereopuerto El tráfico aéreo europeo volvía a la normalidad el jueves, excepto en varios aeropuertos de Suecia y Noruega, mientras el volcán islandés Eyjafköll, responsable de haber bloqueado en tierra a unos siete millones de pasajeros, mantenía una actividad estable.

Tras la parálisis de cinco días provocada por la nube de cenizas expulsadas por el volcán islandés, que provocó la anulación de 95.000 vuelos en más de 300 aeropuertos en Europa, el espacio aéreo volvía a la normalidad, según la Organización Europea de Navegación Aérea (Eurocontrol).

El espacio aéreo en Europa está “prácticamente libre, excepto partes del sur de Finlandia, de Noruega, el norte de Escocia y el este de Suecia”, indicó Eurocontrol. Según ese organismo, el jueves “deberían garantizarse en Europa unos 29.000 vuelos”.

Los aeropuertos de Gotemburgo y Malmo, en el sur de Suecia, fueron cerrados durante la noche debido a un “deterioro” de la situación, en la zona, según la autoridad aeroportuaria Swedavia.

Dos aeropuertos noruegos también seguían cerrados pero en Dinamarca, las restricciones aéreas fueron levantadas, indicó su órgano de control aéreo, Naviair.

La actividad del Eyjafköll, que expulsó densas nubes de cenizas a partir del 14 de abril, es ahora “estable y no hay señal de nuevas erupciones”, indicó en Reykjavik un portavoz del servicio de protección civil islandés.

Los aeropuertos de Francia volvían a la normalidad. El parisino de Roissy-Charles de Gaulle por donde circulan más de 50 millones de pasajeros por año la actividad era “normal” con excepción de algunos vuelos “hacia Inglaterra”, según una fuente aeroportuaria.

El aeropuerto londinense de Heathrow, principal plataforma mundial de pasajeros, aún necesita “cierto tiempo” para funcionar al 100%.

España, donde 14 aeropuertos estuvieron cerrados sólo unas horas el domingo pasado, sirvió de plataforma para la llegada de pasajeros que se dirigieron a sus destinos europeos por tierra.

Levantadas las restricciones aéreas, los afectados empezaban a definir los daños económicos en cifras.

A las aerolíneas que estimaron sus pérdidas en los últimos días, el jueves se sumó la escandinava SAS indicando que la nube de cenizas le costó hasta ahora unos 50 millones de euros (66 millones de dólares).

El miércoles, el presidente del organismo que agrupa a 230 líneas aéreas, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), Guivanni Bisignani, instó a los gobiernos europeos a “asumir sus responsabilidades” y a ayudar a las compañías aéreas que por el cierre de los aeropuertos registraron un lucro cesante de 1.700 millon de dólares.

Los aeropuertos europeos evaluaron sus pérdidas en 1.260 millones de euros (1.638 millones de dólares), según el Consejo de Aeropuertos para Europa.

La Asociación de Gestión del Tráfico Aéreo (CANSO) estimó las suyas en 25 millones de euros diarios (33 millones de dólares).

En el sector turístico, el mayor operador europeo, TUI Travel, indicó que en los tres peores días de la crisis perdió 22,6 millones de euros (30,1 millones de dólares).

En cuanto a los millones de viajeros afectados, en virtud del artículo 8 de una reglamentación europea de 2004 tienen derecho a reclamar el reembolso de su billete de avión. La compañía no puede negarles el reembolso que incluye las tasas de aeropuerto.

Y si se trataba de un viaje organizado, una directiva europea de 1999 estipula que en el caso de una anulación previa a la fecha de partida, el cliente tiene derecho a un viaje del mismo costo o al reembolso de lo que pagó.

Si para muchos turistas la nube de cenizas significó una pesadilla, para otros fue la ocasión de experiencias inesperadas como los 280 turistas británicos que volvieron a su país desde Santander (norte de España) a bordo del “HMS Portsmouth” un buque de guerra que regresaba de Afganistán.

Más cómodos, desde sus sofás, millones de personas pudieron seguir por internet la “fascinante pero temible” erupción del volcán Eyjafköll.

AFP

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