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Areperas socialistas patalean para sobrevivir


c9    Carjuan Cruz Lopenza.- En la cola frente a la caja se encuentran seis personas. Pasan una y otra, pero la fila sigue igual mientras el olor a masa asada y guiso inunda el local. Son las nueve de la mañana de un jueves en la Arepera Venezuela de la autopista Caracas-La Guaira.

El que cobra no descansa. Por lo menos hasta mediodía siempre hay alguien que quiere desayunar en ese lugar, donde los comensales consiguen dos arepas hasta con dos rellenos por Bs 30, es decir, por menos de lo que compran una caja de 20 cigarrillos.

Esos precios subsidiados son un resuelve alimenticio para muchos. Según datos del Ministerio de Alimentación, el año pasado por lo menos dos millones 500 mil personas comieron en esos establecimientos.

El programa debe ser autosustentable sin dejar de ofrecer precios regulados. Pero mantenerlas ha sido un reto difícil de cumplir. No en vano el número de areperas Venezuela se redujo.

Si bien la Memoria y Cuenta del Ministerio de Alimentación de 2012 daba cuenta de 272 areperas en el país; de acuerdo con los datos más recientes de ese despacho, en 2013 se contabilizaban 115 operativas, 80 en establecimientos fijos y 20 móviles.

Desde que nacieron, hace ya cinco años, las areperas cambiaron de despacho y hasta de modelo, pero eso no logró evitar su declive. Los últimos cierres alejan el objetivo que proclamó el ex presidente Hugo Chávez: abrir entre 2.000 y 3.000 areperas en todo el país.

Las areperas socialistas fueron creadas por Eduardo Samán cuando era ministro de Comercio, pero solo duraron bajo su tutela tres meses. En febrero de 2010, Richard Canán asumió el cargo. Desde entonces, aseguró Samán a Últimas Noticias, el proyecto se alejó de lo que era una iniciativa “socialista”.

Un año y medio después, en agosto de 2011, las areperas pasaron de ser administradas por Min-Comercio al Min-Alimentación, que cedió a cooperativas varios de los establecimientos en una especie de concesión. Por esa vía también resultó difícil levantar el modelo.

Incluso, la estatal Venezolana de Alimentos La Casa (Venalcasa), adscrita al Min-Alimentación y responsable actual de las areperas, acudió a recuperar establecimientos que fracasaron, algunos en manos de cooperativas y otros administrados por este despacho.

Hoy, de las 22 areperas que hay en Caracas, nueve las administra Venalcasa y otras dos son responsabilidad del Instituto Nacional de Nutrición (INN). Una más, la del Ipsfa en Los Próceres, dejó de ser socialista y pasó a manos privadas.

ÚN contactó a la coordinadora de las areperas en Venalcasa, Nubia Corona, para que diera un balance actual de las areperas, pero señaló que no podía declarar. Se entregó solicitud formal de entrevista al presidente de Venalcasa, Johán Hernández Larez, pero tampoco se tuvo respuesta.

Al rescate. La primera arepera abrió en Parque Central, se inauguró con pisos de granito y baños de mármol, pero actualmente se encuentra cerrada. Para recuperarla, Venalcasa abrió una nueva en la planta baja de ese complejo en septiembre de 2013. Su encargada, Nairobi Correa, empleada de Venalcasa, dice que fue un traslado de la anterior y que está haciendo todo lo posible para que la gente se entere de que el local fue abierto.

En la de Fuerte Tiuna y La Urbina se ve el abandono. Desde diciembre del año pasado tienen sus puertas cerradas, al igual que la que está ubicada en la Biblioteca Nacional. La que se encuentra en el Ipsfa pasó de ser una empresa privada a arepera socialista, pero un año después regresó a ser un negocio particular.

“Se alegó que si seguíamos siendo socialista no podíamos seguir abiertos. Teníamos que comprar la carne y el pollo a precios no regulados y después vender barato. No era rentable. O nos cambiamos o quebrábamos”, indicó uno de los encargados que prefirió no identificarse.

En la arepera ubicada en Candelaria, Yalith Benítez, empleada de oficina de Venalcasa, ahora es la responsable. Está ahí desde hace tres meses. “No dio la talla”, dice refiriéndose a la cooperativa que estuvo a cargo antes del mismo establecimiento.

La de Macarao, cuenta Benítez, tampoco avanzó por esa vía: “La quebraron”, añade, “ahora se la dimos a la comunidad, que la atiende y la administra desde hace tres meses”.

También ocurrió en la que se ubica en la planta baja del Ministerio de Justicia. Estaba a punto de quebrar, destaca Oscar Durán, miembro de una cooperativa.

“Cuando la agarré, estaba en la quiebra. Vendían los insumos con sobreprecio y no lo usaban para hacer la comida. La mayoría de las areperas entregadas en franquicias quebraron”, afirma.

Aunque Durán ya tiene autorización oficial de vender el almuerzo en Bs 65, según la resolución N° 001785 del Ministerio de Alimentación, lo vende a Bs 60 porque “a ese precio ya no es socialista”, dice.

Cuadradas por la economía. La situación de escasez e inflación llevó a que en noviembre del año pasado ocurriera el cuarto aumento en el precio de la arepa desde 2009. Ahora está en Bs 15, luego de tres escaladas (de Bs 5 pasó a Bs 7,5 y de ahí a Bs 10,5).

“De acuerdo con el análisis realizado en la evolución de la estructura de costos de las areperas Venezuela, se ha producido una significativa variación en los costos que genera pérdidas en el margen de sostenibilidad por arepa, se hace necesario revisar y ajustar los respectivos precios de venta”, dice el oficio N° 001330 del Min-Alimentación, firmado por el presidente actual de Venalcasa, Johan Hernández Lárez, de septiembre de 2013.

Los aumentos no solo se dieron en las arepas. En noviembre también se decretó un aumento de 44% para los almuerzos. “Algunos rubros utilizados en la elaboración de los almuerzos se han venido incrementando tal como hortalizas, legumbres, frutas, entre otros”, dice la resolución N°001785 de noviembre de 2013 emanada por el Min-Alimentación.

“Es de resaltar que para continuar llevando a cabo este proyecto, y seguir garantizando al pueblo la distribución de las instalaciones y equipos, y dignificación de los trabajadores, se propone introducir precio del almuerzo a Bs 65”, se agrega.

El ajuste, a cargo de Hernández Lárez, busca la sustentabilidad de las areperas y también de Venalcasa. En efecto, según la Ley de Presupuesto 2014, para esa estatal no hay fondos. “Estas empresas se financiarán con sus propios recursos generados por su operatividad”, dice ese documento oficial.

Carjuan Cruz Lopenza
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