ATROZ! En EEUU: Curas señalados de abusos «trabajan» cómo maestros y «consejeros» de víctimas de pederastia

James Alan Funke, a la izquierda, y a Jerome Bernard Robben

Casi 1.700 sacerdotes y otros miembros del clero sobre los que pesan señalamientos creíbles de abuso sexual infantil viven con poca o ninguna supervisión de las autoridades eclesiásticas o policiales, de acuerdo con una investigación de The Associated Press.

Décadas después de que la primera oleada de estos escándalos azotara diversas diócesis en Estados Unidos, algunos de estos curas, diáconos, monjes y personas laicas trabajan ahora como maestros de matemáticas en secundarias o como consejeros de víctimas de pederastia.

Otros trabajan como cuidadores y voluntarios en organizaciones sin fines de lucro dirigidas a ayudar a menores en riesgo. Viven cerca de parques infantiles y guarderías. Incluso adoptan y albergan a menores de edad.

Un reciente intento de las diócesis católicas en Estados Unidos para dar a conocer los nombres de los miembros del clero a quienes consideran que enfrentan acusaciones creíbles puso de relieve el problema desafiante de cómo vigilar y rastrear a los sacerdotes que en una situación casi habitual nunca fueron acusados penalmente y que en muchos casos simplemente fueron expulsados de la Iglesia o la dejaron para vivir ahora viven como ciudadanos comunes y corrientes.

Cada diócesis determina sus propios criterios para considerar si un sacerdote enfrenta acusaciones creíbles. Las denuncias van desde conversaciones inapropiadas y abrazos indeseados hasta sodomía o violación.

A la fecha, las diócesis y las órdenes religiosas han compartido los nombres de más de 5.100 miembros del clero con acusaciones creíbles, más de tres cuartas partes de ellos el año pasado. La AP investigó los casi 2.000 que aún viven para determinar dónde han vivido y trabajado, lo cual constituye a la fecha la revisión a más grande escala de lo sucedido con sacerdotes señalados como presuntos agresores sexuales.

De acuerdo con la revisión, más de 160 continuaban trabajando con paga o como voluntarios en iglesias, entre ellas decenas de diócesis católicas en el extranjero. Alrededor de 190 obtuvieron licencias profesionales para trabajar en educación, medicina, trabajo social y asesoría jurídica, entre ellos 76 que hasta agosto continuaban teniendo credenciales válidas en esos campos.

En la investigación también se encontraron casos en los que los sacerdotes volvieron a atacar víctimas.

Después de que Roger Sinclair fue expulsado en 2002 de la diócesis de Greensburg, en Pensilvania, porque presuntamente abusó de un adolescente décadas antes, terminó en Oregon. En 2017, fue arrestado por acosar sexualmente a un joven discapacitado y ahora está en prisión por un delito que según el principal investigador en el caso de Oregon jamás se debió permitir que sucediera.

En :Noticias Internacionales,Última Hora

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