FELIZ AÑO NUEVO 2022

Siempre confió en su avión y murió feliz porque salvó vidas»


19   Para Ramiro Cadena Cárdenas, sus 62 años le sentaban muy bien. Se sentía joven, lúcido y muy alegre. Esas siempre fueron las características que disfrutaban sus familiares y amigos y todo aquel que lo co- nocía.

Cadena, quien falleció el lunes luego de hacer múltiples peripecias para aterrizar el avión ATR-42 de Conviasa que pilotaba, será recordado como un verdadero héroe. Así lo afirmaron los parientes de varios de los 36 sobrevivientes del vuelo 2350 que salió de Porlamar hacia Puerto Ordaz.

Lisaris Peñaloza, quien fuera su esposa por tres años (aunque no estaban casados, pero a él le gustaba denominarla así), siempre recordará el último día que compartió con Ramiro.

Fue el domingo 12 de agosto, a las 8:00 de la mañana, cuando Lisaris, quien es médico, se despidió. Salió de su casa a trabajar, y él, como debía volar a Margarita a la 1:30 de la tarde, le dijo que regresara antes del mediodía para compartir el almuerzo. Ella no pudo porque tuvo que atender a varios pacientes esa mañana. Sin embargo, hizo hasta lo imposible para verlo antes de partir al aeropuerto.

A las 12:45 minutos del mediodía, Lisaris lo llamó para que la esperara en casa, pero él ya había salido. Se despidieron por teléfono y hablaron nuevamente a las 3:30 de la tarde, cuando Ramiro estaba en Margarita. «Me dijo: ‘Mi amor, llegué tarde al vuelo y dejé la maleta’, y quedó en llamarme en la noche», detalló la dama.

Efectivamente, a las 9:00 de la noche, Ramiro le avisó que ya tenía la maleta consigo, conversaron un rato y se despidió.

El lunes, a las 8:30 de la mañana, sonó el teléfono de Lisaris. Era Ramiro, quien le indicaba que ya había hecho su primer vuelo a Maturín y ya estaba de nuevo en Margarita. Que todo había estado bien y que le quedaba volar a Puerto Ordaz solamente.

«Recuerdo que me comentó que estaban abordando a los pasajeros, y que en media hora volaba a Puerto Ordaz. Fue un momento muy triste ése. Me dijo: ‘¿Sabes que te quiero mucho, verdad?’, y le respondí que sí, que también lo quería, y que se cuidara», relató con tristeza.

Esas fueron las últimas palabras que cruzaron Ramiro y Lisaris antes de la tragedia.

Eran como las 9:30 de la mañana cuando ocurre el siniestro. El avión ATR-42 presentó un desperfecto y se precipitó a tierra. Ramiro hizo hasta lo imposible por salvar su vida, la de los pasajeros y la de la tripulación. Minutos más tarde, Lisaris recibe una llamada de su madre, quien le indicó el hecho. Ella nunca perdió la esperanza de que estuviera vivo, pero al pasar las horas ya estaba resignada. A las 11:30 de la mañana le confirmaron el deceso.

«Murió en su pasión, y feliz porque salvó vidas, de eso estoy segura», dijo llorando. Él tenía más de 34 años como piloto comercial, 30 de ellos en Viasa. Además, voló en Indonesia.

Sus tres hijos, Katiuska, Ramiro y Daniela, a pesar del dolor, dicen que siempre lo recordarán con la alegría que lo caracterizaba.»A nosotros nos complacía su espíritu jovial. Siempre fue una persona amable, alegre y disciplinada. Así lo vamos a recordar, como el héroe que fue», relató su único hijo varón, quien también es piloto comercial.

dramirez@eluniversal.com




En: Noticias Nacionales,Última Hora
Temas relacionados:






Subir