El Monje de Camoruco @Monje2021 : Así Anda la Oposición, Parte 2

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Divergencias entre líderes opositores retrasan plan de acción frente al gobierno (Parte 2)

 

En nuestra columna de hoy, continuaremos con nuestro modesto análisis sobre las diversas complicaciones existentes entre las diferentes corrientes opositoras para alcanzar una estrategia única frente al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Si hay algo que ha deteriorado notablemente el respaldo popular a la coalición opositora, es precisamente la ambigüedad del comportamiento de sus líderes.

Independientemente de que se pueda estar de acuerdo o no con la posición radical de la señora Machado, todos reconocen que es la única que siempre ha tenido un mismo discurso; sin embargo, estamos más que seguros que “a la hora del té”, muchos de los que hoy la aplauden, correrán presurosos a cerrar filas con quienes ofrecerán posiciones consensuadas, por aquello de que “es mejor pájaro en mano, que cien volando”.

Cuando la oposición tomó el control de la Asamblea Nacional mediante el voto popular en diciembre del 2015, se abrió un abanico de oportunidades para gestar de manera constitucional, el anhelado cambio ofrecido por la oposición; pero, siempre hay un bendito pero, todavía nadie entiende como en tan solo horas les fueron arrebatados ante sus ojos tres diputados, ni tampoco por qué no se realizaron las designaciones de los nuevos integrantes del TSJ y del CNE en su debido momento. Pero lo más grave, es que tanto Ramos Allup, como Julio Borges, no hayan tenido la voluntad suficiente para durante sus períodos al frente de la Asamblea Nacional, promover el gran acuerdo nacional tan necesario para superar la crisis política y económica que atraviesa el país, por haberse dedicado a su promoción personal para en cada uno de sus momentos, ser designados presidentes interinos cayendo en el error de “contar pollos antes de nacer”.

No podemos estar de acuerdo con quienes se refieren a los dirigentes opositores como “colaboracionistas”, pero respetamos sus opiniones porque el comportamiento de algunos de ellos, lamentablemente ha dejado mucho que desear.

Para intentar subsanar lo anteriormente descrito, la AN procedió a designar un TSJ, el cual por haber sido consecuencia de la decisión de un ente en “desacato”, ha sido objeto de múltiples cuestionamientos, siendo el más resaltante, el que se basa en el artículo 6 de la Ley del Tribunal Supremo de Justicia, que establece que la sede de dicho ente, es la ciudad de Caracas, dejando en una especie de limbo jurídico el tema de que si ese TSJ que en principio pudo ser legítimo, lo sigue siendo al establecer su sede en otro país.

La guerra de dimes y diretes sobre la “ilegitimidad”, abarca por igual a la Asamblea Nacional (desacato); la Asamblea Nacional Constituyente (cuestionamiento sobre su elección y usurpación de funciones), el TSJ en el exilio (no existe esa figura de órganos en el exilio); las actuaciones de la Sra. Ortega Díaz; y hasta hay algunos que insisten en defender la tesis de un supuesto abandono de cargo o del vacío de poder.

En fin, las cosas han llegado a tal nivel, que hay gente que ha comenzado a pensar seriamente que la solución sería una intervención militar extranjera, hecho que particularmente rechazamos en principio porque no se corresponde con nuestra visión de los mecanismos ideales para la solución de conflictos; y también, porque en caso de una intervención puede pasar lo que ocurrió en Chile, donde poco a poco fueron desalojando del gobierno a los civiles para dar paso a los militares; y ojo, entiéndase bien, ninguna intervención militar se va a dar en Venezuela sin la participación de representantes de las fuerzas armadas nacionales por lo que el riesgo de lo ocurrido en Chile siempre va a estar latente.

Mientras tanto, los días pasan sin que se vislumbre ese gran acuerdo nacional para atender las necesidades del pueblo, ni mucho menos se presente una agenda clara de actividades para lograr avances reales hacia un presunto cambio de gobierno.

Los llamados a paros y protestas han fracasado anteriormente y nada ni nadie puede asegurar que ahora tendrán resultados diferentes a los anteriores.

Aunque parezca mentira, los venezolanos están muy ocupados en solucionar sus problemas económicos y de subsistencia diaria para arriesgarse en una aventura en la cual los principales convocantes carecen de la credibilidad necesaria para motivar un sentimiento nacional o lo hacen desde cómodas instancias internacionales; sin embargo, esta es Venezuela, un paraíso en donde cualquier cosa puede pasar; tanto así, que quienes ayudaron a crear el proyecto de la Revolución Bolivariana; entiéndase: Giordani, Izarra Jr., Navarro, Cabezas, Ortega Díaz, Rodríguez Torres, Rafael Ramírez, Nicmer Evans y tantos otros, hoy son vitoreados, aplaudidos e investidos con trajes de salvadores de la patria.

Quien sabe, a lo mejor es alguno de ellos quien recoge la siembra que muchos han hecho a lo largo de 19 años.

Como diría el recordado Oscar Yánez: “Así son las cosas”.

Hasta nuestra próxima entrega amadísimos fieles.


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