¡Feliz día, Chinita! Una devoción que traspasa fronteras

cintillo virgencita copia 1 ¡Feliz día, Chinita! Una devoción que traspasa fronteras
c3     La devoción hacia la Virgen de Chiquinquirá es uno de los pilares sobre los que se sostiene la cultura venezolana. Ha sido punto de encuentro entre dos culturas distintas como Colombia y Venezuela, unidas bajo una misma religión. A lo largo de los siglos la Chinita ha sido un faro de esperanza para muchos venezolanos que acuden a ella en tiempos difíciles. Hoy, el Zulia celebra 305 años de su aparición.

Pero, de dónde viene la Chinita es una pregunta que muchas personas se hacen, todas las historias leídas y escuchadas tienen diferentes hipótesis sobre su llegada a tierra maracaibera, sin embargo, el culto hacia ella va mas allá de las fronteras venezolanas.

El padre Eduardo Ortigoza, vicario de educación de la Arquidiócesis de Maracaibo, explicó detalladamente la historia de la Chinita, y cómo el culto y la advocación ha traspasado fronteras.

“Hablar de la Virgen de Chiquinquirá es como hablar de la Virgen del Carmen, a donde vayas escucharás sobre ella y su origen viene del Medio Oriente, y con la Chiquinquirá sucede algo parecido”, comentó.

El nombre “Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá” es originario de Colombia y su aparición se remonta al siglo XVI, cuando los frailes  realizaban expediciones de evangelización en la región colombiana, posteriormente llegó de España un fraile colaborador en las misiones, fray Andrés Jadraque, y vio la necesidad de dotar la única capilla que tenían en la ciudad con un lienzo de la Virgen del Rosario.

Los frailes acudieron a un pintor también español, Alonso De Narváez, que vivía en Boyacá, para pedirle que pintara a la Virgen del Rosario, todos acordaron poner al lado de la Virgen a sus santos de devoción, San Antonio de Padua y San Andrés por ser el primer patrono del encomendero que solicitaba la imagen y el segundo, del fraile que la había mandado a hacer.

La pintura hecha de algodón indígena, que media 125 cm de ancho por 111 de alto, ya estaba en la capilla y allí permaneció por más de una década. Por consecuencia de la humedad, la tablita se deterioró al punto que la imagen quedó prácticamente borrada, estaba tan mal que fue llevada a la población de Chiquinquirá, allí fue abandonada en una habitación que muy poco fue usada como capilla u oratorio.

La historia señala que  María Ramos, una mujer del lugar, decidió reparar el viejo oratorio y el lienzo maltratado porque sabía que llevaba la imagen de una figura religiosa, otorgándole el mejor lugar de la capilla. Diariamente oraba y pedía a la Virgen del Rosario que se manifestara.

No fue hasta el 26 de diciembre de 1586 cuando María salía del oratorio, una mujer indígena llamada Isabel junto a su pequeño hijo al pasar por el lugar le gritaron a María: “mire, mire Señora…”, al dirigir su mirada a la pintura ésta brillaba con resplandores y la imagen, que estaba irreconocible, se había restaurado con sus colores y brillo originales; los agujeros y rasguños de la tela desaparecieron. Desde entonces empezó la devoción a la advocación conocida como “Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá”.

Cómo llegó a las aguas venezolanas no se sabe a ciencia cierta, pero sí se conoce la historia de que fue lo que pasó cuando llegó a al territorio zuliano.

Según la historia, una humilde anciana lavandera habitante de un barrio de Maracaibo hacía su labor en las orillas del lago, para aquel entonces las aguas llegaban a la avenida el Milagro, cuando de pronto una  tablita llegó a sus manos, la misma fue recogida por la lavandera dándole la utilidad de tapa para la tinaja de agua. Al tiempo, a la anciana le pareció reconocer en la tablita unas imágenes de carácter religioso, y por reverencia la colocó en una de sus paredes para su devoción privada.

Un martes 18 de noviembre se encontraba haciendo sus quehaceres, por lo que no prestó atención a una serie de golpes que se escuchaban en la pared donde colgaba la imagen. Los golpes se escucharon de nuevo, pero ella no se movió. Sin embargo, a la tercera vez, se dirigió extrañada al lugar de donde venían los golpes y sorprendida vio cómo en la tablita se apreciaba claramente la imagen de la Virgen de Chiquinquirá y salía de ella una luz brillante. La sorpresa de tal fenómeno la llevó a la calle donde comenzó a gritar: “milagro, milagro” y con esto se dio inicio a la gran devoción de los zulianos hacia la Chinita.

La imagen se presume fue lanzada como despojo en aguas del mar, de un saqueo de algún pirata en el por aquel entonces Virreinato de la Nueva Granada (hoy Colombia) y se desconoce cuánto tiempo pudo estar flotando en las aguas hasta llegar a la Laguna de Coquivacoa (hoy Lago de Maracaibo). La mirada de la Virgen en la imagen viene dada hacia la izquierda, como dando a presumir que sigue su camino a la entonces Provincia de Venezuela, haciéndose desde entonces la “indocumentada” más querida de este país, presagiando quizá también el gran éxodo de colombianos que han llegado a Venezuela.

La imagen se quiso trasladar a la Catedral (San Sebastián) y de hecho se logró hacer hasta cierto tramo de las adyacencias al templo, pero llegada a un lugar determinado la imagen empezó a ponerse pesada en extremo, hasta el punto que hubo que bajarla y dejarla en tierra, sin que luego de esto pudiera ser levantada de nuevo.

En vista de las circunstancias a uno de los pobladores se le ocurrió que la Virgen no deseaba estar en el templo mayor, junto a los adinerados de la época, sino a una pequeña iglesia  en construcción llamada San Juan de Dios, ubicado en el saladillo. “Para aquella época el saladillo era el barrio de los más pobres”, explicó Ortigoza.

La sugerencia fue tomada en cuenta y sorprendentemente la imagen recobró su peso original y llegó con honores a la iglesia, hoy convertida en Basílica Menor dedicada a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y San Juan de Dios, en la cual se venera desde entonces.

La basílica se encuentra en la parroquia donde estaba la capilla de San Juan de Dios y donde según la tradición la Virgen quiso quedarse. Es en honor a ella que toma su nombre la parroquia.

El padre Ortigoza mencionó que la admiración por la patrona de los zulianos es tan grande, que ha ido mas allá de las fronteras venezolanas. Hoy se cumplen 305 años de su aparición y se celebra en muchas partes del mundo, como en Estados Unidos, España, México, entre otros países.

“Nos llegó la noticia de que la fiesta de la patrona se está celebrando en muchas partes del mundo, por la migración que ha habido de los venezolanos que se han ido buscando mejores condiciones de vida, ellos han trasladado hasta su cultura”, destacó el padre.

“Podemos decir que la Chinita rompió las barreras de Maracaibo, Zulia y del país”, expresó el padre Ortigoza.

Hoy 18 de noviembre es el día central de la celebración de la Feria por ser el cumpleaños de Chiquinquirá, en su honor se realiza una misa pontificia y se lleva a cabo una procesión corta rindiéndole homenaje a la reina del Zulia, la virgen de Chiquinquirá.

Vanessa Meléndez

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