COLLARES Y PULSERAS AL MAYOR

Leandro Area Pereira: Para Armando Manzanero : «Somos Novios»

Leandro Area PereiraLeandro Area Pereira

Somos novios
(Para Armando Manzanero)

 

 

No se querían,
de eso no se trataba,
el tema era brotar,
salir,
mostrarse y demostrarse.

 

 

Ellos eran su trofeo compartido,
los derechos de autor
de una arritmia de sexo acompasado,
un insigne hallazgo solitario de sentidos,
dos seres imprevistos
mintiendo “Somos novios” de caletre.

 

 

No se querían,
¿qué era eso?,
ni siquiera se detuvieron a pensarlo
en la acrobática técnica de horas atropelladas.

 

 

Era una época con poca edad
y tanta piel a cuestas y desnuda,
la música, la playa, los amigos, los libros,
los hoteles baratos y la lluvia, los viajes,
que el horizonte allá, el del ahora,
ni siquiera era el juego
de un mañana probable.

 

 

Y así se hizo más cómodo seguir juntos,
casarse,
¿por qué no?,
¿qué tendrá tan de malo lo burgués?,
compartir cargas,
abaratar un cierto porcentaje de desechos,
la lavadora por ejemplo,
que era menor a la mitad
dividido entre dos.

 

 

No se querían,
de eso no se trataba,
se la llevaban bien, qué más,
jadeaban al unísono
mientras seguía prendida la tele.
¿Total?

 

 

Eso que llaman o llamaban amor,
si eso fuera el amor,
el cotidiano,
el de fregar los platos,
de los hijos, del recibo de luz,
del polvo menos,
los ponía tensos, a quién no,
aturdía,
los hacía disimular, huir,
darse la espalda cortésmente,
evadir la mirada, soltar algún suspiro.
¿No oíste anoche a alguien gritar pidiendo auxilio?

 

 

Ayer fui a visitarlo al sanatorio,
la mirada perdida,
“Hola mi amor” soltó
lo que alguien le había deletreado de antemano,
prueba de que ya no se reconocía ni a sí mismo,
postrado en el olvido, el alzhéimer,
la penumbra de mi voz traducida en dislate.

 

 

Trataba pero no sabía quién era,
era trágico verlo atragantado
tartamudeando su existir enquistado
en el ámbar de sus oscuridades.

 

 

Y de pronto allí mismo
sin buscar encontré de limosna,
un salvavidas de compasión
con la que perdonarnos y flotar
en el nacer constante del vacio
del ayer de migaja
en un rumor para siempre misterio.

 

 

“Somos novios” tarareé y reaccionó
mostrándome vestigios inaudibles
detrás de la pastosa lejanía
de su sonrisa idiota.

 

 

Cruel,
terco,
miserable, sublime,
perverso, bailable pero tango,
irremediable,
estremecido,
eterno.
Leandro Area Pereira


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